CERVERA, POLENTINOS, PERNÍA Y CASTILLERÍA, Froilán de Lózar (3ª Edición)

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9 de diciembre de 2016

Al borde de la extinción

Durante años mantuve mi batalla personal contra el oso pardo y sus cuidadores. Aunque en realidad no tenía nada contra el oso. Lo estaba utilizando, es verdad, para que las autoridades y las gentes no olvidasen al hombre en una tierra tan lejana, en una tierra tan ausente. Y, por supuesto, nada tenía en contra de quienes le promocionaban o cuidaron, no porque comprendan lo que escribo, sino porque no está reñida la defensa de un animal que encaja en el medio perfectamente con el desarrollo de su trabajo que les obliga en exceso a ver sólo y únicamente al oso pardo. 



Nunca he visto un ejemplar, salvo el que se mostraba en la casa que la Asociación Oso Pardo abrió en Verdeña, un pueblo que a mi tanto me atrapó siempre en todos los sentidos, y que lleva mucho tiempo cerrada, seguramente, en espera de un traslado a Cervera, donde ya se suscitó un polémico debate por el emplazamiento que querían darle en la bolera.

Según informaba a este diario la Junta de Castilla y León, en los últimos 25 años se había triplicado el número de osas reproductoras en la zona oriental de la Cordillera Cantábrica. Pero el colectivo conservacionista en el primer boletín de este año que estamos a punto de despedir, vuelve a lanzar una proclama preocupante: la población de osos pardos de la zona cantábrica oriental se encuentra al borde de la extinción.

Se estima en 230 ejemplares, cuyo número más abultado se localiza entre los Ancares (León) y Lugo, no superando la treintena en el sector oriental que nos toca y donde vive un único núcleo reproductor consolidado de 5 o 6 osas.

Si los primeros censos realizados en 1952 estimaban la población del oso pardo en 40 ejemplares, si el primer censo del Fapas en 1986 ya arroja un número aproximado de 90 osos, estimación que va aumentando en estudios que realiza Palomero en 1993 y 2007, no entiendo ahora la alarma que pretenden mostrarnos. Sí es cierto que crece muy poco, en algunos sectores se ha estancado y en otros peligra por diversas causas entre las que se cita el furtivismo, pero  no menos al borde de la extinción que la vida humana.

Nada tengo en contra del oso y de quienes le defienden a capa y espada, pero he de insistir, porque todo me condiciona a ello, que esos supuestos miedos a la desaparición de la especie, hace ya cincuenta años que los vienen anunciando, los mismos años que los demás venimos anunciando la muerte de tantos y tantos pueblos.

De la sección "La Madeja" en Diario Palentino, @2016

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30 de enero de 2015

Un oso corriendo. Un perro ladrando.

Hace unos días, Fernando Martín Aduriz, emocionado por uno de los artículos donde mencionaba al compositor Luis Guzmán Rubio, subió una foto de la tercera página del diario al muro de facebook, sugiriendo su lectura e invitando a removerlo. Menos mal que era la foto de este diario.



Gonzalo Alcalde, por su parte, le hizo un guiño a pie de foto, comentando que lo mío no tenía mérito pues había nacido en la tierra de la que hablaba tanto.

Desde luego no le falta razón a ninguno. Entiendo la emoción de Fernando, que es lo primero que te ocurre después de visitar los pueblos que la forman y degustar la comida del Peñalabra o el menú degustación de mis parientes de "La Taba", que ya he visto opiniones contrarias que el psicólogo entenderá aunque no las comparta.

Aquí cada uno con su canción. Mientras divagábamos y sonreíamos en aquella red social, los ecologistas palentinos protestaban porque se había absuelto a un joven de ejercer una caza a caballo y con un perro sobre un oso, allá por mi pueblo, en el verano de 2010.

Según la versión, que no me parece descabellada, el acusado al ver un ejemplar joven de oso pardo comenzó a grabarle. El oso salió huyendo y, detrás de él, el perro, al que trató de dar alcance a caballo para apartarle de la escena. La historia se conoció porque éste la subió a youtube. Cosa rara que, alguien que intente dar caza a un ejemplar joven de oso, y más habiendo sido cuidador de ellos y sabiendo lo penado y perseguido que está, se le ocurra subir un video a la red donde se ve al oso corriendo y a un perro ladrando.

El video comenzó a dar vueltas, como la imaginación de quienes lo entendieron como un ataque, como una cacería. De quienes no se detuvieron hasta sentarle en el banquillo. Ya tenemos servida otra de las emociones que les depara la montaña a quienes juzgan y condenan y se rebelan contra los que absuelven porque no hay delito demostrable, porque no hay disparos ni osos muertos. Es lo malo de la imaginación de quienes sólo buscan el escarmiento y el escarnio de los humanos tan salvajes que andan por estos montes a caballo.

Imagen: José Luis Estalayo
Artículo para la sección "La Madeja" en Diario Palentino.


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4 de octubre de 2013

Una visita inesperada

Aunque es verdad que no hay nada nuevo bajo el sol, al visitar estos lugares uno recibe agradables sensaciones, y le reconforta el ánimo de quienes se van desenvolviendo por aquí con lo puesto. En Polentinos he ido tomando fotos de nuevas casas: la de los tejadillos, la que conocí como cuadra y vivienda de Basilia, la que han edificado al lado de la casa rural...
Durante el paseo, en una cálida mañana de sábado, nos hemos ido encontrando con vecinos y amigos, casi todos con algún parentesco entre sí, como bien refleja la costumbre de este lugar. A lo largo de ese paseo por los barrios de "las cortinas" y se nos habló repetidamente de la visita que habían tenido unos días atrás, a mediados de septiembre de este año.



No vino el Obispo, ni el Delegado del Gobierno. Nadie le esperaba. Vino de noche y a lo suyo, a las colmenas. Hace unos días uno de los osos que se mueven por los montes de la zona, vino de visita a Polentinos.

Me lo contó con más detalle luego la prima donde pasamos aquella noche, sin dar crédito todavía a la llamada de Eusebio, el vecino que cogió una linterna y bajó hasta la pradera para ver quién era el que venía y por qué hacía tanto ruído.

El bicho recibió el haz de luz sin inmutarse y Eusebio sorprendido del profundo sueño que lucían sus vecinos, sólo acertó a decir ¡cómo duermen estos tíos!, hasta que se levantó también Mariano. El oso ya había probado la miel de sus colmenas y las del tío Paulino y las de la familia Calvo en el barrio de "Las Cortinas". Otros vecinos que se dirigían a Camasobres, le vieron luego en "la regada", junto a la carretera. Aminoraron la marcha y el animal siguió su camino. Los vecinos atribuyeron la visita a la escasez de arráspanos y moras este año y sale a colación el revolcón que un oso le dio a Tano, el de Lebanza, posiblemente porque se trataba de una osa recién parida y temía por sus crías, o recuerdan cuando Paulino se encontró con el oso en La Vega, o de la única batida que acabó con la vida de una osa hace 70 años...

Para la sección "La Madeja", en "Diario Palentino" y "Globedia"
Imagen: @Froilán de Lózar.

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2 de agosto de 2013

De la generación del tremendismo


Quienes ostentan el poder, o están al frente de las Instituciones, acostumbran a darle la vuelta a sus actos y declaraciones como quien se peina y se despeina, diciendo diego donde dijo dice...
Claro que no van a tardar tres años en arreglar la carretera que separa Cervera de Cantabria, ahora van a tardar un año más, es decir, cuatro, información que he recogido de este mismo diario a poco de achacarme el señor Palomero que no estaba informado.

Usted mismo ha declarado que le tienen "mucha fobia" los demás miembros de la Junta y que no ve la posibilidad de un acercamiento. ¿o se lo ha inventado el periodista? Y ahora va usted y me responde que todos le han recibido con los brazos abiertos.

Usted se cree que el pueblo se chupa el dedo y que tira con todo lo que le echen, pero el pueblo ya está caliente de tanto paloteo, de tanta mentira, de tanto manejo.
¿Tremendista?
¿Usted no cree que es tremendo ver morir el pueblo donde uno ha nacido? Es tremendo, como al padre que se le muere el hijo. A usted, que defiende a los dos osos que por aquí pululan, ¿qué le parece que se muera un pueblo? ¿Pecata minuta?

¿A usted no le parece tremendo, en plena era de la comunicación, que haya pueblos que permanecen quince días incomunicados en invierno?

¿No le parece tremendo que después de tantos años manteniendo este lugar con su esfuerzo y su tesón, deban abandonarlo porque les cierran las escuelas, les cierran las minas, les cierran los ambulatorios, les reducen o les suprimen de un plumazo todas las prestaciones básicas que les garantizó la Constitución?

La impotencia, la rabia, el miedo, la indefensión, la desolación... todo eso es lo que se siente cuando ve jugando a los bolos a quienes prometieron defenderle.

¿Y sabe lo más tremendo de todo? Que quienes han convivido siglos con el oso, quienes se lo han en tregado a usted, deban ahora subvencionarle para que su Fundación se siga manteniendo.

El hombre es lo que importa, señor Palomero. El hombre es lo que peligra. Eso es lo que deben entender y enmendar Instituciones y Gobierno para que si alguien viene a repoblar estas tierras, encuentre el apoyo y la defensa, que es a mi entender la base para la armonía que todos necesitan.

Para la sección del autor "La Madeja", en Diario Palentino y Globedia
Imagen: José Luis Estalayo

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25 de enero de 2013

El oso bien. Veamos el estado del hombre.


El contacto con los seguidores y amigos de las redes sociales va alimentando también historias paralelas a cuanto venimos descollando en este espacio.
Routero, consultor de turismo, dejaba a primeros de año un extenso comentario en mi rincón de "facebook", en el apartado "Orígenes", donde voy subiendo todo lo que he venido publicando en este medio desde 1980.
El comentario viene a colación de un reportaje publicado en el diario digital "leonoticias", que comparto para mis seguidores, y donde se mencionan las dificultades de la Fundación Oso Pardo para seguir manteniendo el rincón de Verdeña y todo lo que afecta al desarrollo de su actividad en esta zona de montaña.

El objetivo, según declaraciones de Palomero a nuestra Agencia Ical, pasa por buscar la financiación de la empresa privada, ante la mala situación de las administraciones. 
Pero no conviene bajar la guardia tanto, si es que lo que se pretende es conservar La Casa del Oso en aquel precioso rincón de nuestra tierra que es Verdeña, algo que guarda relación con la observación de mi amigo Routero: "Un horario intermitente, estacional, discontinuo, sin visita guiada y con un precio de entrada digamos "no barato".

En ese extenso comentario se hace referencia también a otro centro de similares características que se ubicaría en el Parador Fuente Dé, uno de los que, como el nuestro, cerrarán varios meses al año. Y añade allí mismo: "De verdad, cuesta ser crítico con un colectivo que aparentemente se dedica a "algo bueno" pero en mi opinión deberían explicar mejor sus estrategias y por supuesto ser absolutamente transparentes en sus fuentes de financiación públicas. Me gustaría consultar el sumario completo de los fondos públicos de todas las administraciones que han mantenido estos proyectos".

Y constato con esta reflexión que el pensamiento en el que yo basé muchos de mis escritos hacia el oso y quienes se erigieron en protectores suyos, no era cuando menos extravagante, porque sin renegar de la especie, a la que deseo larga vida y recuperación, como a mí me parece, también le parece bochornoso a mi comunicante el sonoro contraste entre el despliegue de medios públicos de socorro a una osa vieja y los medios sanitarios para auxiliar a una anciana "humana" en el mismo territorio.

Y parece natural, y me alegra que así lo entiendan aquellos responsables, que si se cierran los Centros de Salud, tampoco se destine un euro para financiar estos Centros de Interpretación. Y es loable que así lo reconozcan y que no se acobarden ante las dificultades con el propósito de seguir luchando por este proyecto en el que creen.

Imagen vista en "leonnoticias". 
Sección "La Madeja", para Diario Palentino y Globedia

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26 de octubre de 2012

De osos y prioridades


El 14 de octubre a las nueve de la noche, en las alertas que he habilitado en mi correo sobre Polentinos, comenzaron a llegar las primeras noticias sobre un oso herido por error en una montería en Vañes.

Durante dos días, aquella misma noticia fue recalando en medios nacionales, sumándose a la misma el hondo pesar de la Real Federación Española de Caza, lo que, atendiendo a las declaraciones de ambos colectivos, acabará criminalizando al individuo que pegó el tiro.

No puedo por menos de salir en defensa de una carta que publica por aquellos días en un diario cántabro, un vecino de la zona, en referencia a la reacción inmediata que provocó aquel hecho.

Es evidente que, un buen número de personas que no viven en estas zonas apartadas, le apuntarán sin reservas al cazador, alguno tiene que pagar el muerto, entendiendo todas las causas abiertas para la protección del oso pardo, algo similar a lo que ocurrió con el cazador de Brasoñera en la década de los 80.

Pero muy pocos verán las adversas condiciones en las que viven estas gentes, cuyo arreglo de la única carretera que los comunica se contempla en un plazo de 39 meses, de forma que no se rompa el canto ni el sueño de esos animales a los que el Gobierno y los distintos colectivos defienden a fuego y muerte.

Paradójicamente, sólo parecen sorprendidos y hasta admirados por el revuelo que estos casos provocan, los escasos habitantes de estos núcleos a quienes el Gobierno ha decidido dejar sin Sanidad y sin recursos, mientras que un oso herido despliega titulares, mueve agentes, mueve Gobiernos de ambas comunidades, para luego encerrarlos en Cabárceno, como el caso reciente de "La Güela", y que muera sin saber a quien le corresponde su cuidado y traslado.

Imagen: Diario Montañés


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10 de abril de 2010

La fiebre del Oso

Remítase un ejemplar de este diario de su digna dirección, a la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, para que se dignen explicar a la gente y a los habitantes de la montaña palentina, a qué obedece la defensa prioritaria del Oso, que parece primar y de hecho prima sobre los derechos y, antes si cabe, sobre las carencias que aquí hemos ido exponiendo y reiterando desde hace tantos años.



Que nos respondan ya a la pregunta a la que no se han dignado responder, centrados como están en los suculentos presupuestos que se lleva el reinado y la conservación de esta especie sagrada.

¿Qué tiene el oso que no tenga el hombre?.

Por las declaraciones que se han hecho estos días a los medios, hemos sabido que el objetivo de esa restricción tan sumarísima, es evitar las interferencias que los turistas puedan hacerle al oso. Véase hasta donde llega la ocupación. Poner en cuarentena una tierra que ha estado anunciándose desde la misma Junta, los mismos que la publicitan la ponen el cerrojo; los mismos que esperan la visita de los turistas para mostrarles la casa de Verdeña, son los que impiden el paseo más allá de las cercas. Unos y otros en connivencia. Todo para que pueda dormir la siesta o pasear ¿un oso? o, ¿son dos?. Es igual, aunque sean tres, me parece indignante el juego de los políticos que, ni nos entienden, ni nos defienden.

Primero, desde un departamento, nos promocionan en la tele y, luego, influenciados por esas Asociaciones que llevan como bandera al oso nos llenan el camino de cadenas. De momento, sólo de momento, la medida no afecta a los vecinos. Es evidente que ambos, la administración y los patrocinadores, han descuidado por costumbre la atención de los hombres que viven y trabajan en los bosques por donde pasea el animal. Y lo que riza el rizo, es que les hagan también corresponsables de su mantenimiento, anunciando el envío de perros adiestrados. Con esas medidas de cierre temporal en varias zonas, el turismo, que es la única moneda que nos queda, va de capa caída. El oso ha llegado hasta aquí sin necesidad de tantas encomiendas. Sobran todas las prohibiciones que están especulando. Ustedes son los que ganan dinero con la fiera. Ustedes son los que están creando miedos y prebendas.


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29 de septiembre de 2007

Que viva el Oso


Ya es hábito viejo dedicarle en el otoño un artículo al oso. Porque, de alguna manera, ahí están las estadísticas, el Plan de Conservación del Oso Pardo está dando noticias esperanzadoras con un ligero aumento de la especie.


Lo del oso es bueno, funciona bien, los políticos lo tienen muy a menudo en su pensamiento y los conservacionistas están que se salen de gozo, y así se lo hacen ver en un encuentro digital que promueve el diario “la Nueva España”, al coordinador de este tipo de eventos, José Luis García Lorenzo.

Parecen contentos por una noticia que saltaba recientemente a los medios y en la que se hablaba de enseñar a los turistas los lugares por donde transitan los osos.

A nadie se le escapa que quienes le promocionan y vigilan están de uñas contra el progreso y que impedirán mientras esté en su mano todo lo que implique un cambio en el entorno y que ellos definen como un ataque al bicho.

No estaban aquí cuando en la zona se explotaba las minas, se dinamitaban las rocas; no estaban, cuando un número significativo de familias se dedicaban a la ganadería y auténticas cabañadas invadían los caminos. No estaban aquí cuando los de Polentinos se encontraban con los de Resoba, o los de La Abadía, o los de Vañes, en los caminos que llevan a la Sierra o, en los que conducen hacia el puerto, o en tantos otros cruces de caminos.

Y el oso iba y venía entre todos, sabiendo incluso que alguien podía abatirle de dos tiros. Y el oso llegó hasta nuestros días, no por ellos, que no estaban, que no habían nacido, que no se imaginaban entrar en el libro Guiness por su lucha sin cuartel para evitar la desaparición del oso. ¡Díos mío, qué digo yo¡, si esto llega a ocurrir, nos sumiría en una depresión como la que azotó al mundo en los años 30.

El oso se alimentó de nuestros arándanos y se atrevío a atacar nuestras colmenas en otoño, pero nadie le mató por eso.

Con mayor o menor acierto he defendido siempre la labor de quienes están dentro, de quienes cobran por dedicarse a defenderlo. Están para hacer eso y lo hacen bien.

Pero no entiendo el enamoramiento que el animal despierta en el resto: hombres de ciudad imbuídos por el tráfico, que conocen de refilón estos lugares y son capaces de desplazarse a una manifestación que trata de la defensa del oso. Que hay quienes consideran prioritario a todo, el esclarecimiento de su muerte; que se persiga con encono a quienes se les pase por la cabeza envenenarle o darle un tiro, ni aún en defensa propia.

Fundación Oso, Senda del Oso, excursión para ver al oso; cómo vive, cómo duerme, como pasa el invierno, como trepa a los árboles, la pisada del oso, la cagada del oso... Hay un completo y exhaustivo manual del oso, como especie en extinción a cuyo estudio y bibliografía viven entregados cientos de personas.

Mientras tanto, el hombre agoniza, la especie humana emigra y a quienes se deciden a seguir viviendo aquí se les acota el paso, se les prohibe la queja, da igual lo que pase con su vida.

Pues, qué bien, pues qué gracia. ¡Que viva el oso¡ ¡Pobre oso¡


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18 de diciembre de 2004

Osos, 25 - Humanos 15000


En 1984, el Fapas crea el proyecto Oso. Ocho años más tarde, en 1992, nace en Oviedo la Fundación Osdo Pardo, cuyo lema es: "contribuir al conocimiento y a la conservación del oso pardo y de su hábitat". 


Me parece bien y lo apunto como parte de esa diversidad que enriquece los caminos del hombre. Pero no dejamos de felicitarnos por el lema que aparece en la cabecera de nuestra Asociación: "Por un desarrollo sostenido y armónico de nuestra zona en el que, la mejora de vida de las personas sea el objetivo primordial e irrenunciable".

Marc Alonso, un técnico de la Generalitat encargado de seguimiento del oso en unas declaraciones a un diario nacional a finales del siglo pasado, pide a las gentes que no crean en las historias mitológicas que se cuentan, que no hagan caso de esas leyendas negras donde el oso es la alimaña que se come todo lo que encuentra.

El hombre, aunque mermado por la losa de la emigración, gana por goleada al oso. Los defensores del animal saben que para tener más osos hay que aumentar el número, y para cumplir esta premisa, en 1996, los franceses sueltan a Giba y Melba, dos magníficos ejemplares capturados en el sur de Eslovenia. Giva, de unos seis años de edad y 100 kilos de peso; Melba, un año más pequeña. Cada animal llevaba entonces dos emisores que permitían conocer con un margen mìnimo de error, dónde se encontraban, qué comían y de qué modo se iban integrando en el paisaje.

El técnico que me sirve hoy de base, formaba parte del programa Life, un proyecto de la Comunidad Europea en el que participaba Francia, Navarra, Aragón y Cataluña. Dentro de ese programa se contemplan diferentes medidas, muchas de las cuales se citan también en nuestro término: mejora de los hábitats, gestión de las zonas oseras, ayudas a los ganaderos...ect. Los franceses fueron los únicos que se comprometieron a la liberación de osos importados, mientras que por detrás, desoyendo las mejoras que prometían, los ganaderos y agricultores dijeron que "matarían a la bestia, si pudieran". En el lado español fueron más prudentes y se conformaron con que los defensores, los guardianes o el Estado (quien quiera que fuese el responsable), les resarciera de los daños que el animal causara en las colmenas y el ganado, no sin advertir que, si fuera necesario, se haría se haría uso de la escopeta y el veneno.

No se miden esfuerzos para la conservación y el acomodo del oso. Las patrullas se encargan de buscar pieles y excrementos que envían a los laboratorios de Madrid. De eso modo, cada día se saben más cosas de ellos: se estudia a conciencia su ADN, se pretende conocer con exactitud el número exacto de ejemplares, su grado de parentesco, su variabilidad genética, de manera que ningún furtivo pueda escapar a la justicia. Guillermo Palomero, que hace unos días concedía una entrevista a la Agencia ICAL, con motivo de la apertura del Museo de Verdeña, ya dijo entonces:

"Vivimos un momento histórico: o salvamos ahora al oso pardo, o nos despedimos de él para siempre".

Y para compensar de algún modo aquellas impresiones donde el oso era el rey y nada sobreviviría a él, el reportero suaviza el asunto con la intervención de Marc Alonso, quien asegura que: "el futuro pasa porque el oso y el hombre sean compatibles y complementarios".

Yo soy consciente de que todos los que están involucrados en este programa de defensa del oso han hecho bien su labor. Lo hacen bien, coño, reconozcámoslo. La muerte de un oso conlleva un duelo largo, que siempre lleva por testigo a la estadística.

Se pretende sensibilizar a la población, hasta que el lamento del peligro de su extinción se haga una coletilla imprescindible en todos los escritos y referencias. Dentro de poco, nadie se acordará de los hombres y mujeres que hicieron posible la vida en esta tierra, sobrellevando tantas cargas y dificultades con la mejor sonrisa.

Me pregunto: ¿qué ocurrirá el día que los investigadores den con la clave para que la población osera se reproduzca y crezca?

Si los naturalistas siguen haciendo su labor como hasta ahora, pronto se hablará de habilitarle al hombre un hogar nuevo en torno a las villas más pobladas, para que uno de los animales más tímidos y solitarios de nuestra fauna se acomode y viva a cuerpo de rey en el contorno.

Miedo me da pensarlo.

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31 de enero de 2004

La tapadera



Pero también me han hecho reflexionar algunas de las citas que se recogen en una larga carta remitida desde el Norte Palentino a la redacción del diario, por personas a quienes sí les preocupa seriamente el futuro del oso pardo cantábrico y ven como una descarada maniobra la utilización que a menudo se hace de su nombre.




Todos, cada uno a vuestro modo, me habéis entendido. No estoy en contra del oso. En esta tierra casi nadie lo está. Me atrevería a decir más: ni los furtivos más sanguinarios se proponen como objetivo liquidar al oso pardo, para colaborar así más rápidamente en su extinción.

Entre Cueva y Valdeprado, muy cerca de Piedrasluengas, en el mágico valle de “La Liébana”, tuvo un palacio en el siglo XV doña Leonor de la Vega, madre del Marqués de Santillana, que al decir de los cronistas era el albergue de los cazadores de alcurnia. Entonces, entre las piezas que abundaban, se encontraban el urogallo, el faisán, el corzo, el lobo y el oso. Cuentan que un personaje novelesco, tocayo mío, el tío Froilanón de Valdeprado, murió con el record de haber matado 14 osos. Le pisaba los talones Sabas, el maestro de Lameo con 13 y, el escritor Eduardo García Llorente en el libro “Los osos en Liébana”, habla de muchos cazadores con cinco, ocho y hasta diez osos que cayeron bajo la andanada de sus balas.

Y el oso era el señor de los bosques lebaniegos, lo dice muy claro el monumento que se le hace en el mirador de Llesba, cerca del puerto de San Glorio. Pero el oso era al mismo tiempo, y así me lo revelan ustedes entre líneas, el rival del hombre. Había en el aire una especie de batalla por la que ambos se disputaban el territorio. Como si fuera impensable de todo punto que ambos vivieran en el mismo lugar. Si ustedes se acercan a cualquier pueblo donde el bosque está a un paso: El Campo, San Salvador, Lebanza, Lores,Vidrieros, Piedrasluengas... casi cualquier pueblo me vale, e indagan acerca del oso, muy pocos entenderán esa exclusividad, ese terreno vallado a cal y canto, esa negativa a ampliar y mejorar las vías de comunicación que nos acerquen al progreso, que nos lleven a un futuro más digno, donde vivir y trabajar en los pueblos no esté reñido con el respeto y la pervivencia de un animal que también aquí sigue teniendo su reinado.

El oso es ya una leyenda viva. Leo la expresión de la cara de un vecino de Verdeña que se apartó del camino para que pasara. La misma que días después se me representa en la cara de un vecino de Polentinos que, acaso por los perros que le acompañaban, o por la defensa a ultranza de sus crías, se preparaba para repeler con todas sus armas lo que entendía como un ataque.

Aquí se mató al oso muchas veces. Me lo contaba un cazador de Vado y lo adornaba, como muy bien sabía adornarlo Félix Rodríguez, “El pajarero” que posa para la historia en una memorable fotografía, abrazado a un oso, pìeza grande de alguna cacería.

Pero el preciado animal con su belleza, no puede, no debe reemplazar al hombre. Yo lo dije aquí mismo: el oso fue el freno eficaz que impediría la construcción del pantano de Vidrieros, que no la gente con sus pancartas ni los pueblos con sus miedos a caer de nuevo en una expropiación forzosa.

Que el oso fuera un escudo para que alguno medrara, como dicen ustedes, no debe llevarnos a una gresca sin solución que sirva para proteger esa confabulación que hay orquestada. El oso ha sido parte importante de esta tierra. Por muchas razones, turísticamente también, a todos nos interesa que se proteja, que se tienda a su conservación; que el oso, más que una exclusividad, encuentre una justificación a nuestra presencia en estos apartados lugares donde tan difíciles se hicieron los comienzos y tan amargos parecen presagiarse los futuros.

Miren ustedes, ahí sí que estamos plénamente de acuerdo: necesitamos gobernantes capaces de convertir el agua, esa materia que los americanos buscan en Marte para hablar de posibilidades en un planeta tan lejano, en motivo indispensable para que esta tierra nuestra cobre vida.

Dicen ustedes:“Hemos puesto nuestro futuro en manos de quienes no son de aquí y si alguno lo es, no piensa en lo de aquí”

Yo creo que no hay gente de aquí o de allá, más de un lado que de otro, más de un partido que de un pueblo; yo pienso que nadie es tan cruel como para desear la despoblación y el desalojo de una tierra que moriría temprano si unas manos no la dieran caricias y cuidados.Y para eso, ¡quién, sino el hombre que con tanto celo ha sabido guardarla durante tantos años!

¿Será verdad, como dicen ustedes, que hay alguien que no nos quiere en Palencia Norte?¿qué ya no somos dueños de nuestros propios recursos?¿qué la defensa del oso es un encubrimiento?

¿Será verdad que el futuro está aquí, porque hay agua?.


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13 de diciembre de 2003

La tierra del Oso


La misma incertidumbre que se cierne sobre el futuro del oso y que ha movilizado enseguida a Medio Ambiente, me invade a mí, nos invade a todos, con el asunto peliagudo de la despoblación. Esto es como un volcán que va perdiendo lava día tras día, anegando pueblos y comarcas que nosotros conocimos llenos de vida, pese a la sangría que los iba consumiendo en las últimas décadas del pasado siglo.

Quiero devolverle los elegios a Rafael Palacios que, en sus "vientos del norte" pone sobre el tapete tantas preguntas a las que nadie nos responde. No importa que nos esmeremos en pedir soluciones, si quienes son responsables de llevarlas a cabo, duermen a pierna suelta. Fíjate, amigo Rafael, los ríos de tinta que han corrido en torno al caso "Adri". Falsedades, enchufes, estafas, prevaricación... Y los silencios en los que se han envuelto por miedo, por favores, por véte tú a saber cuántas historias que bien se ocupan de tapar los implicados.

Y eso es una estafa y nos preocupa, pero toda la parafernalia que hay montada en torno al oso me parece denigrante.

En el diario "La Voz de Asturias", de mediados de octubre, se recoge una información que nos afecta. El Ministerio de Medio Ambiente ha comenzado a trabajar en el desarrollo de un banco de células germinales, integrado por muestras de semen, óvulos y embriones que permitirá garantizar la cría de ejemplares de la especie en caso de una amenaza inminente de extinción.

Este proyecto, en el que colabora el Centro Superior de Investigaciones Científicas, extenderá su actuación a otras categorías animales incluídas en el catálogo de la fauna amenazada, como el lince ibérico, el visón europeo o la foca monje.

A mediados de marzo, “El Diario palentino” informaba de la decisión de la Junta de Castilla y León, que invertirá en el Plan de Recuperación del Oso Pardo 540.000 euros. En dicho Plan se incluye la formación de agentes y celadores medioambientales, la sensibilización de colectivos sociales y de la población escolar en el norte de la provincia. Vamos, que le digan al pueblo el dinero que destinan a los animalitos, que ya verán la sensibilidad que sienten.

A mí el oso no me preocupa en absoluto. Vivirá lo que tenga que vivir y desaparecerá si tiene que desaparecer aunque le llenen de arneses.

Si al oso se le antoja vivir aquí, porque le gusta esto y el ambiente o la sabia naturaleza le mueve a emparejarse y procrear, encantados estamos, pero hablar de semen de oso cantábrico de gran calidad para fecundar a Paca y a Tola, es ganas de perpetuar una especie que, como tantas otras que vivieron en los siglos pasados, tiene los años contados.

Me preocupa el hombre que está desapareciendo poco a poco y nadie levanta un dedo ni se mueve un ministerio para evitarlo.Que hagan una seria reflexión todos esos colectivos de políticos, técnicos, naturalistas y todos los que se quieren añadir a este despliegue de salvamento.

Veo lógico que las patrullas que le alimentan y la fundación que le proteje, se esmeren en cumplir la tarea encomendada, evitando o denunciando el furtivismo.

Lógico, por lo tanto, que quienes aman a los animales por encima de todas las personas y de las cosas, se sientan preocupados por la extinción de una especie. Lógico, que quienes viven a su costa, nos lancen ayes lastimeros y nos envuelvan de información en la que cualquier cosa que se haga, cualquier proyecto que tenga que ver con la comunicación, tendrá que someterse a un juicio sumarísimo en el que intervienen ya muchos poderes.

Pero a mí, de toda la información que se ha ido generando, lo que más me sorprende es la coletilla que la adorna- Dice el Ministerio que "la conservación de los animales amenazados es una actividad imprescindible para restaurar población en el medio natural" y, lo cierto es que, enseguida se ha puesto en movimiento un gabinete entero y se ha abierto una cuenta millonaria para el cuidado, la conservación y el futuro de los bichos.

He llegado a la conclusión de que lo que quieren los conservacionistas es un "Parque Natural Animal", o "Parque Animal Fuentes Carrionas-Fuente Cobre", porque son los únicos que consiguen prebendas y subvenciones con sólo chascar un dedo Palomero y la poderosa fundación que suscita el proyecto. Y no digo esto por capricho o para cubrir el espacio de los sábados en el "Diario Palentino". Lo digo porque es lo que piensa el pueblo llano, al que curiosamente nadie se ha preocupado de buscarle otras alternativas.

Que una empresa contamina, silencio; Que una empresa cierra, silencio; Que la demografía señala un descenso alarmante de población, silencio. Pero, ¡ay!, cuidado con el oso. No me lo toquen. Es animal sagrado. Es una herencia valiosa. Es el fundamento del bosque, la razón de existir de unos pueblos, el futuro de estas tierras.

¿Y el hombre?
¡Pobre hombre!


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1 de febrero de 2001

El Oso como símbolo



Hace muchos años que los montañeses polemizan sobre el papel del animal. Cuentan que un tocayo mío, de Valdeprado, mató 14 osos cuando los osos abundaban tanto como los jabalíes o los corzos. Y es curioso que, los animales, bellas criaturas, aunque a veces dañinos y feroces, sigan formando parte importante de las tertulias.





Cada lado siente de manera distinta la actuación de los hombres que se encuentran con él. Así, un vecino de Verdeña, precioso rincón donde los defensores de este animal levantan un museo para rendirle culto, me contaba con la mayor naturalidad del mundo su encuentro con el plantígrado: “El oso venía de frente. Yo me salí ligeramente del sendero y él siguió caminando”.

Ignoro si los osos, como las personas, tienen días buenos y malos, y no sabemos si el hombre lo soñó o será cierto que hay osos tan dulces que te lanzan un guiño y hombres tan drescreídos que le meten al animal dos tiros.

Una cervecería de Barruelo, que abrió en la última década del pasado siglo, mostraba en su fachada una talla en madera de una osa y su osezno, realizados por Ursi, el escultor nacido en aquel valle. Pero no sólo en la montaña se ha descrito o se ha pensado en el oso como razón para un arbitrio. Miguel Delibes de Castro propuso alternativas en Palencia para respetar su habitat, idea que rubricó también Francisco Jambrina, consejero entonces de Medio Ambiente. Hasta Mariano del Mazo, conocido y admirado periodista, le dedicó una de sus columnas. Tampoco se quedaron atrás los grupos ecologistas que en nuestra provincia dieron con la llave para frenar el embalse de Vidrieros y en la provincia vecina consiguieron abortar varios proyectos en la Sierra de Hijar.

Las situaciones son diferentes para cada uno y cada uno las juzgará conforme a una serie de parámetros que se balancean en una cuerda, en cuyos extremos, supuestamente, deliberan lugareños y forasteros sobre las posturas más correctas para abordar el asunto.

Yo pasé muchas horas en casa de Pepe, que vivía a las afueras de Polentinos. El hombre, mientras buscaba con el mayor disimulo todo el aire posible para sus pulmones rotos de picar en las minas del contorno, me contaba las veces que el oso había llegado hasta su puerta y había saqueado sus colmenas.

A otros ganaderos oí decir que había matado a sus novillos o a us potros. En Mayo de 1977, “El Caso” contaba que un oso había penetrado en el redil de un vecino de San Martín de los Herreros y habían muerto axfisiados 16 ovejas y 58 corderos. También es cierto que otros le acusaban sin verlo, seguros de su olfato, guiados por las que parecían ser sus huellas, en cierta manera ufanos de ser durante algunos días los protagonistas de las charlas mientras echaban un tute en la cantina.

Seguramente, por todas las historias que ahora se descomponen, vuelvan un día a ponerse de moda los relatos donde el montañés va mezclando con tino las causas y los hechos. Basta para ello conocer en profundad las veredas, retomar las narraciones de los mayores que nos contaron sus vivencias; añadirle, como no, un poquito de salsa, una pizca de humor, y una generosa mano de ficción, lo que volverá a dejarnos a las puertas de la incertidumbre. ¿Quién obró bien? ¿Qué motivos tuvo el cazador para descerrajarle un tiro? ¿Por qué el oso (además de una raza en peligro de extinción), se ha convertido en un animal sagrado, casi un ídolo?

A mí lo único que me sabe mal, lo que no entiendo ni compartiré nunca es que un bicho se convierta en la primera causa. Es más, incluso para aquellos que nunca compartirán conmigo este lamento, sea el animal la única causa a tener en consideración. Hay un lema que me parece, en cambio, idóneo y prioritario (lo que abordaremos en una próxima entrega): “Quédate a vivir”.

Sabes que el oso anda por las montañas, te alegras, lo celebras, procuras apartarte del camino para que muestre su poder, te inventas un encuentro con él para distraer a tus compañeros de partida e, incluso, se te permite acusarle de robar miel o matar a un novillo que se alejó de la manada. El oso es una razón que los montañeses han de considerar, nunca anteponer como hacen otros.

Cuando al hombre se le tienda la mano y lleguen las ayudas prometidas para la zona norte, entonces será el momento de hablar del oso pardo.


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15 de septiembre de 1999

El Oso


César Rueda, mi joven pariente de Polentinos, lleva bien anotadas las veces que ha visto al oso. Treinta y cinco, me dice, con un halo de incredulidad rezumando en sus ojos, propio de quien trabaja para ellos, a la orden de la Fundación Oso Pardo.Le pregunto por Guillermo Palomero, el presidente, uno de los hombres, es verdad, y a los hechos me remito, que más fe han depositado en este empeño de conservar para las generaciones venideras el escaso y magnífico legado de los osos ibéricos.
Uno no escribe para convencer a nadie. Y por las escuetas declaraciones de mi interlocutor, "está molesto por un artículo que escribiste", entiendo que Palomero me ha confundido con otra gente, sólo por el hecho de haber hablado de la causa de Mariano Ruesga, cuya cantera se detuvo -recordarán- por el Decreto 108. Este perniano, de Urbaneja, en una entrevista para la sección "Protagonistas de la Montaña Palentina", en el Norte de Castilla (1994), contestaba de esta manera a una de las preguntas: "Yo no tengo nada en contra del oso. Estoy en contra de la gente que quiere vivir a costa de él. El oso ha existido siempre. Nunca se le ha molestado: ni las personas, ni las canteras, ni las cercas de los montes, ni las explotaciones de carbón... Los que sí le molestan son los que le envenenan y le matan; hay que evitarlo, estoy de acuerdo, pero cualquier protección de cualquier especie ha de estar hecha de acuerdo con la gente que vive en la zona". Mariano no actuó después correctamente, quizá porque la rebeldía de su clase, no quiere someterse a juicios sumarísimos, a largas disposiciones donde el premio siempre se le da, es lo evidente, al que más fuerza tiene, al que defiende a una especie con un peligro de extinción que escuece.Yo como mero seguidor de la noticia no podía entender aquella ley que a unos les prohibe más que a otros, dependiendo de su rango, (la ley no paralizó la cantera que un diputado explotaba al lado) y así lo conté luego, y así vuelvo a sostenerlo ahora.

Quizá el duro comunicado de prensa que un año después, a finales de 1995, hiciera el concejal de La Pernía, Luis Angel Alonso, viniese precedido por el empuje y la desesperación de su vecino Mariano Ruesga, quienes tampoco llegaron a etender entonces mi defensa parcial de aquellos que asumían la ecología como un reto. Sus acusaciones fueron tan duras y tan directas que sin querer mezclaron a los ecologistas con los miembros de la Fundación Oso Pardo, diciendo en voz alta lo que se cocía en los mentideros, el sentir general de una población que, olvidada en los asuntos más fundamentales, sacudida por un río de emigración constante, nunca miró con buenos ojos a quienes pretendían por encima del hombre la defensa del bicho.Ya con anterioridad, en la zona de Fuentes Carrionas, los escasos habitantes quedaron sorprendidos ante la paralización definitiva del proyecto del pantano de Vidrieros. Se equivocaron quienes creyeron que el milagro lo habían obrado las autoridades o los delegados de Medio Ambiente, o el mismo presidente del Gobierno; ni siquiera quienes escribiendo procurábamos llevar nuestras razones a los Junteros para que, en caso de que fuera necesario, si no quedaba otro remedio, si se imponían las razones de los regantes que eran mayoritarios, la Junta o el Estado nos compensara por ese sacrificio y remitieran urgentemente centros sanitarios, cuando menos un médico a los pueblos de cabecera, centros educativos, vías de comunicación y otras mejoras que no tuvieron a bien concedernos con anterioridad, acaso porque tampoco se pidieron como era menester. Se equivocaron también los que atentos a sus rezos se figuraron que eran ellos la causa de tan ardua renuncia; figúrense, unos hombres y mujeres curtidos a las espaldas del Curavacas, una porción de hombres y mujeres que soportaron sin un grito los más duros inviernos, divagando entonces sobre las consideraciones de un ministro.Nos equivocamos todos.El único animal que logró parar a la bestia, el único que logró compadecerla, fue el oso pardo. Y así lo atestigua otro de mis entrevistados a primeros de 1995, "El Toso", ganadero de Triollo: "Lo que más duele es que el oso sea mucho más importante que las personas que están viviendo aquí."

Cuando el médico de cabecera llegó a Lores para atender a una mujer que llevaba más de media hora inconsciente, y preguntó por qué no se le había llevado a la mujer a urgencia a Cervera, Carmen Luisa, otra ganadera valiente, otra protagonista, le interrogó: "¿Usted cree que en ese estado podemos atrevernos a moverla?". Y aún dijo más. Y aún dijo en una corta frase lo que los demás sólo se atreven a decir de puertas para adentro: "Aquí están mejor atendidos los animales que las personas".Tanto poder alcanzó el oso que, para fustigar la admiración de los más indecisos, la Fundación adquiere la casa de noble patio porticada en la localidad de Verdeña, símbolo de una fuerza política que dominó la comarca a primeros de 1900, el Carlismo, y hogar del ilustre paisano Barrio y Mier. [1] Creo que nadie amó más al oso y a la gente de esta tierra que el hombre que habitó la casa que ustedes se disponen ahora a abrir como museo.Ya quisiera yo, amigo Palomero, haberle visto al oso una vez en mi vida y defenderle con la misma fuerza con la que me propuse defender al hombre que por abajo se presta con resignación a seguir viviendo con las mismas premisas.Puede que mañana germine su labor, que bien merecido se lo tiene, y el oso nos traiga la panacea que tantos y tantos hombres nos negaron.

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Temas relacionados:
Personas citadas en el texto en la sección de "Protagonistas"NORTE DE CASTILLA (Valladolid)
que pueden encontrar en este blog.
¬ Mariano Ruesga, Sábado, 21/05/1994
¬ Fructuoso Diez, "El Toso", Domingo, 15/01/1995
¬ Carmen Luisa, Domingo, 30/07/1995

¬ Luis Angel Alonso, concejal del PP. Artículo "Comunicado", publicado en la sección "Fuente Cobre", en Diario Palentino", que integraremos en próximas fechas a este blog

[1] Para saber más: La aventura política de Matías Barrio y Mier, Froilán de Lózar, Núm 78 de la Institución Tello Téllez de Meneses, - Diciembre de 2008


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18 de febrero de 1994

El regreso del Oso

"...Quedan entre estas ruínas hombres?" -se preguntaba Unamuno en el Alto de las Tuerces. Hay agua en el fondo, en el hondo del corazón rocoso, y una ruína puede ser una esperanza. El Oso ha vuelto. Dicen los ganaderos de Sarceda que los osos que vieron ya pasaron de Sejos y aseguran que ahora están en Pernía, cerca de Polaciones, tal vez hacia los montes de Redondo.



¿Qué hubiera ocurrido si los ganaderos cántabros, asustados como estaban, temerosos de recibir un golpe mortal de la fiera adulta, hubiesen atacado? No vamos a establecer ahora conjeturas basándonos en viejas y polémicas historias, léase el caso de Brañosera, pero me sorprende la manera en la que los diarios cántabros se han apresurado a destacar el hecho, que al pie de la letra me transmite un vecino de Polaciones.

La historia, a mi modo de ver, tiene connotaciones que van más allá de la simple transmisión de la noticia. Es por ello por lo que, acaso inocentemente, se crea alrededor de la misma un ambiente propicio, como de cuento, donde el corresponsal, desde Tudanca, concluye: "El episodio terminó gracias al osezno, que tras observar las hazañas de su madre, se debió de aburrir y se puso a correr".

¿Acaso no se nos trata de transmitir un mensaje, en el que se ponen de manifiesto ciertas dosis de valentía por parte de los hombres que esperaban en jarras la resolución de un animal que le cuentan "muy agresivo"? "La osa se me echó encima -declara uno-, posó sus manazas sobre mis hombros y me olfateó de arriba a abajo, introduciendo el hocico por debajo de la chaqueta".

Quedan entre estas ruínas hombres y Osos amables todavía, porque la agresividad se ostentaba, si acaso, para salir en defensa de sus hijos.

Escribe Miguel Delibes: "ahora en un pueblo completamente abandonado, yo creo que la resurrección de la vieja comunidad, a base de gente nueva, sería factible..."

Gente nueva... y osos nuevos, maestro, para que, siquiera, podamos enviarles un mensaje a nuestros vecinos.

En toda esta historia, esperanzadora en el fondo, porque nos afianza en la existencia de una raza que parece a extinguir, tal es el ánimo de quienes se empeñan en defenderla, se me ocurre una pregunta escueta para poner el punto a la presente reflexión. La prensa nacional que escriba lo que quiera y que reflexionen los cántabros y los ecologistas que desde la cornisa nos varearon las espaldas, porque los animales, que en ciertos aspectos nos llevan la delantera, no salieron de estampida ante tantos tropiezos y trampas como les tienden a diario: voladuras infernales en Barruelo, la muerte de un compañero en Brañosera, el envenenamiento de otros...

De verdad, que me contesten si es que pueden: ¿Por qué los osos vuelven a la montaña palentina...?


1994. De la sección "Eco Montañés", publicada en el Norte de Castilla
Imagen: diarioanimales


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Orígenes Montaña Palentina

El autor

Froilán de Lózar. Publicista-Escritor.

Premio de periodismo Ciudad de Palencia; II Premio Internacional de Poesía "Diego de Losada" (Zamora); Premio Nacional de Novela Corta "La Tribuna de Castilla (Valladolid); Finalista Premio de Novela Bubok-Lengua de Trapo, 2016.

La más bella canción: los libros

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