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Mostrando las entradas etiquetadas como FinDeSiglo

Después del encanto

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Sigo con interés todas las historias que en los últimos años se vienen publicando en los periódicos sobre la Montaña palentina. Con interés y con preocupación. Más de lo segundo que de lo primero, porque ni machacando la piedra, como nos auguraron, se hace agujero, se consigue el afianzamiento mil veces pronosticado. Y lo sabemos. Y no podemos hacer nada.
Es importante que antes y después de estas palabras: que antes y después de este escrito, vengan otros, que canten aquellos que lo sienten y lo viven de manera distinta y que sus cantos minimicen así nuestro presunto abatimiento.


Si hay cien personas en un pueblo y a las cien les preguntan lo mismo, te darán cien respuestas distintas. Sabes que habrá cien puntos encontrados, cien capítulos de una historia diminuta que lo aúnan todo: progreso y decadencia, envidia y duelo, desprecio y remordimiento...

Todo el mundo sabe desde hace mucho tiempo que los pueblos se mueren. No se puede evitar que mueran las personas que trabajan en ellos, …

El Atlántico

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En 1932 Amelia Earhart sobrevoló el Atlántico. Su deseo era más fuerte que el peligro y el peligro era inmenso, dado las limitaciones de la máquina, en un mundo preocupado por la amenaza de la guerra. Pero a mí, más que el hecho en sí de arriesgar su vida por algo que para mucha gente carece de sentido, me motivaron sus palabras:


“El deseo íntimo de sobrevolar el Atlántico sola no era algo nuevo para mi. Antes ya había sobrevolado otros atlánticos. Todo el mundo tiene su propio atlántico que conquistar. Cualquier cosa que queramos hacer de verdad, contra la oposición de las tradiciones, la opinión de los vecinos y el llamado “sentido común”, es un atlántico. (…) Sobrevolé el Atlántico porque lo deseaba. (…) Desear con todo el alma hacer algo por el acto en sí, disfrutar haciéndolo, concentrar en ello todas nuestras energías: eso no es sólo la mejor garantía del éxito, sino también ser fiel a uno mismo”.

Cuántas veces hemos tratado de pasar nuestro atlántico y cuántas veces hemos sucum…

Cuando nos vende la memoria

Muy cerca de casa, en uno de los 400.000 hogares que se codean con el Alzheimer en España, vive un matrimonio mayor. El matrimonio vive solo, sin rumbo, perdida en pocos años la noción del tiempo y de las cosas, abandonados por su familia, peleándose cada nuevo día, en un estado límite, con la dura mirada de la calle. 

El hombre, arrastrando los pies, busca cada mañana la panadería, el supermercado, la farmacia, lo busca todo como quien lo hace por primera vez y es posible que se pregunte para sus adentros en más de una ocasión, ¿adónde voy ahora?¿de dónde vengo?¿qué demonios pinto yo aquí, en medio de esta gente a la que no conozco, que no me conoce? 
Eso se preguntará el anciano, olvidando muchos días la bolsa de mercancía en el bar de la esquina, obsesionado por comprar más abajo un cupón de la once. 
Cada historia es un mundo y a veces no podemos hacer nada. Una de las vecinas del matrimonio, cuando comenzó a darse cuenta del problema, llamó a los hijos, que viven en la misma ciud…

El hereje

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Cuando hace unos meses, Victor García de la Concha, director de la Real Academia de la Lengua, inauguraba los Cursos de Verano de "El Escorial", abogando por revitalizar el lenguaje popular castellano, yo me acordaba de nuestro embajador Miguel Delibes, y haciéndole caso a Manuel Hidalgo, metía entre los bolsos de viaje su novela "El hereje", una obra con la que ha vuelto a sorprender a críticos y a seguidores, una novela histórica que deja en un listón muy alto nuestro idioma, amén de la magistral interpretación de la libertad de pensamiento que yo presumo en este paisano y que se hace misterio permanente, recogido y suave, desde las primeras páginas hasta las últimas.
Castilla es una hoguera en las manos de este castellano profundo que vivió para contar su tierra, para difundir la mejor letra del mundo, para engarzar con precisión matemática todos y cada uno de los recursos del lenguaje.Si ya me emocioné con "El camino", "Las ratas", o "El…

La suerte

El académico Francisco Nieva, dedicaba una de sus columnas dominicales en el diario "La Razón", a la suerte. A la buena y a la mala suerte. A quienes la persiguen dejando la fe en el camino y a quienes les llega como por error, por una casualidad que roza lo increíble.

Yo creo en la suerte, pero no la he tenido. Me ha pasado rozando un montón de veces, se la he dado a los amigos, la he tocado con las manos en los kioskos de la Once, pero no sé qué sabor tiene, ni lo que hubiera cambiado mi vida diaria, ni lo que hubiera afectado a mi carácter. Se me amontonan las anécdotas.

Hace seis años, Ventura, un zamorano que regenta un bar dos calles más arriba, vino de mañana a fotocopiar dos décimos de Lotería de Navidad. Me aseguró entonces que un cliente suyo le había dicho que mi máquina daba suerte, porque a él, que se desplazaba desde otro barrio de la ciudad, ya le habían tocado dos buenos pellizcos. Lo cierto es que, a mi interlocutor le tocó el "gordo" del sorteo na…

Induráin, Roa, Atxaga...

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Alguien me da la razón. Bernado Atxaga, el escritor guipuzcoano, Premio Nacional de Literatura 1994, autor de "Memorias de una vaca", "Bámbulo", "Lista de locos y otros alfabetos"..., ya avisó hace unos años que cerraría el libro que le había llevado a lo más alto. Entonces casi nadíe le creyó. Bernardo, en el marco de los cursos de verano de la Fundación Duques de Soria, anunció dias pasados que se retirará del mundo literario y volverá a recuperar su verdadero nombre, Joseba Irazu.Y para mucha gente con la que me tropiezo, romper con ese mundo cuando se está dentro, cerrar de sopetón la puerta de la fama por la que tantos otros suspiran y a la que saben que no se llega sólo por merecerlo, meterte de golpe en el traje de los dias de labor, entre el montón de anónimos, es un pecado clamoroso.


Yo, que oralmente no me defiendo con la misma seguridad, tal vez porque la timidez y los nervios me pierden, dejo que hablen todos, mientras en algún lugar de mi int…

Cinco años y una valla

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A diario los medios de comunicación nos introducen en un mundo cargado de siniestros. Ahora estamos aquí, y de improviso nos traga la historia, dejamos de estar, dejamos de sentir, el mundo sé olvidará que fuimos... A lo sumo, los nuestros, los íntimos, quienes de alguna forma nos trataron, dejarán que aflore de vez en cuando una referencia hacia nuestra manera de ser y de pensar. Tal vez por ese motivo algunos hombres llevan su fantasía a lo más alto, exponen su historia de amor en los programas de televisión, buscan la emotividad de los seres más próximos, de aquellas personas que esperan su regreso cada día, y en silencio soportan el parte doloroso que llegá de improviso.
La vida está llena de ejemplos. Ayer, en la página 40 de un periódico, me motivó la historia de Tomás, un diplomático de 51 años que para celebrar el quinto aniversario de su boda, se dirigió a una agencia de publicidad y contrató una valla publicitaria en las inmediaciones de un área comercial, donde la mentada, …

¿Hay alguien ahí fuera?

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Desde pequeño, como la niña que recrea el personaje de Jodie Foster en la película ‘Contact’, siempre me sentí atraído por el misterio de otros mundos. Frente a la soledad a la que el ser humano debe encararse cada día y a los grandes acontecimientos que cambiaron la visión de las cosas, hemos tenido la suerte de nacer en una época jalonada de acontecimientos y de avances.



Hace unos años, cuando conocí a través de los medios de comunicación que existía una agencia en Barcelona que contrataba viajes al espacio para primeros del 2000, hice una fotocopia y se la entregué a un amigo apasionado de todo aquello relacionado con la ciencia. “Piden quince millones por un viaje de una semana” —le advertí. “¿Sólo quince millones? Eso es un regalo. ¿Tú sabes lo que eso significa?”. Y entonces comprendí que no necesitaba preguntarle más. A través de un cristal imaginario, vi mi cara de niño contemplando el cielo desde un monte cercano a nuestra casa. Eramos cosas diminutas frente a aquel Universo,…

El mal de todos

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Nadie está libre de las miserias de este mundo. Nadie. El dinero y la inteligencia abrirán puertas. Los títulos y los trajes podrán vestirte de prestigio. La escuela de la vida te aliviará el camino. Y si, además, tienes un poco de suerte, te sonríe la fortuna, te arropa la familia y los amigos, el camino se te hará más ligero, pero ni siquiera con todas las cartas de tu parte encontrarás ese camino de rosas que soñaste. John Bayley lo sabe bien. 
El autor británico refleja en su libro “Elegía por Iris”, cómo él, “un joven académico espectacularmente ignorante respecto a las cosas mundanas, se quedó prendado de Iris Murdoch...”, como ambos tomaron la decisión de no tener hijos, absorbidos por unas carreras deslumbrantes. Escritores de reconocido prestigio en su país, montados en una línea que parecía no romperse nunca, llegan al ocaso de su vida y se dan de bruces con el terrible mal de Alzheimer. Ese es el mal de todo el mundo. Nos olvidamos que está latiendo ahí, hasta que nos envuel…

Luther King o el sueño... [de Obama]

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Para un hombre como Martín Luther King, que no era demócrata, que no era republicano, que ni siquiera se consideró nunca norteamericano, el sueño que soñó para los 22 millones de negros se vio interrumpido por una bala que le entró por el cuello el primer jueves de abril de 1968. Dicen del asesino que le gustaba lucir públicamente su racismo, que balbuceaba palabras en español (de la época en que regentó un bar en Méjico) y que se inscribe en un curso por correspondencia para aprender a abrir candados sin llave. Dicen del asesino, que huye, se transforma, burla al FBI mil veces y que, aún hoy duerme en la cárcel sin haber contestado a la pregunta: ¿Por qué? Lo cierto es que, el autor de “Marcha hacia la libertad”, admirador de Gandhi, también Premio Nóbel de la Paz, estaba convencido de su lucha pacífica. “Os destruirémos con nuestra capacidad de aguante””Para ganar nuestra libertad, le hablaremos a vuestro corazón y a vuestra conciencia, y al final venceremos”. Y el mismo año que ase…

Rito animal

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Froilán De Lózar



Unos días antes de que Jesús Sánchez Merino, vecino de Matabuena (Segovia) denunciase los malos tratos que acabaron con una burra de su propiedad y causaron graves daños a otra, ambas en avanzado estado de gestación, el director de un periódico de Valladolid me explicaba por teléfono las razones que aconsejaban no publicar el artículo “Rito animal”, que a primeros del pasado año viera la luz en el “Diario palentino”. Una de las razones esgrimidas para el rechazo de la citada crónica, era el matiz desagradable que despedía, en constante referencia a animales que siempre se utilizaron para la tradición. “Y tú sabes el renombre y la importancia que tantos pueblos de Castilla y León han alcanzado gracias al eco de esas fiestas”. 
No soy ecologista. Tampoco soy naturalista. Expongo en este rincón mis pensamientos sin más ambición que la de comunicarme con un pequeño y fiel grupo de amigos. No pertenezco a ninguna Asociación y es probable que alguno de mis lectores no llegu…

La rosca infinita

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Nada cambiará tanto como para ignorar nuestra procedencia. Hemos corrido mucho. Los últimos tramos de este siglo han sido carreras desbocadas, aceleradas. Pisotones. Ya hemos llegado. Y ahora, ¿qué nos espera?¿Quién nos espera?¿A quién esperamos? Si hay algo que de verdad me inquieta es el punto final de tanto pronóstico. Porque aquí venimos a divagar no en la manera quijotesca de los videntes, sino en la inquietud y la pregunta de tantos millones de mortales. Se descubre el mundo. Se planea. Edificamos sobre él. Innovamos a velocidades supersónicas. Todo está bien, pero no encontramos el punto exacto, el momento ideal, el soporte perfecto que nos sirva ya como camino definitivo. Es evidente que debemos proyectarnos a un futuro, a un espacio sin puerta, a una historia sin final. Parece que la inquietud no nos dejará nunca. Y la ambición tampoco. Después de clonar una oveja no cejaremos hasta clonar al ser humano; después de subir a la luna, vamos buscando vida en Marte. Y lo que nos …

Bilbao 2000

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Hoy he sentido la tentación de escribiros unas letras de Bilbao, desde Bilbao, la ciudad donde vivo, en la que me instalé hace treinta años y en la que he contactado con muchos palentinos que dejaron su pueblo. Desde ella me proyecto periódicamente hacia ustedes a través de este Medio más que centenario.
Pero, conozco Bilbao, sobre todo, a través de quienes le vivieron. He tenido la suerte de entablar amistad con personas que nacieron muy cerca de la ciudad: marineros, constructores, tenderos; Nacionalistas defensores de Arzalluz –pese a todas las razones expuestas por columnistas y contrarios– y Nacionalistas, admiradores sobre todo de Atutxa, el hombre de Interior que, en el punto de mira de los terroristas, frente a las ideas que apuntaban los propios jefes de sus filas, se hizo fuerte y defendió primero y ante todo la vida. También vivo y convivo con varios accionistas del nuevo periódico que sustituirá a Egin. Vivimos y debemos soportarnos, buscando la fórmula para que ese silen…

¿Treviño?¿Trebiño?

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A 90 kilómetros de Burgos y a 15 de Vitoria, se encuentra el Condado de Treviño. Hace ya muchos años que se viene hablando de una solución justa que acerque a los 1100 habitantes de este enclave, no sólo social, sino también administrativamente al País Vasco. A primeros de este año en el que estamos, por primera vez, se reunieron en Burgos representantes de los gobiernos Vasco y de Castilla y León, para tratar la problemática y llegar a un acuerdo.


Ya en 1994, se dieron cita en Puebla de Arganzón unas 8000 personas para celebrar el Trebiño Eguna, fiesta que según los organizadores y participantes sirve para reivindicar la integración del Condado de Treviño en Alava, y a la que asisten varios políticos, entre ellos el entonces vicelehendakari Fernando Buesa.

Es curioso observar cómo cambia el pensamiento de la gente en el transcurso de tres días. El día 5 de Enero, Vicente Orden Vigara manifiesta con estas palabras su disgusto:

“Hablar del referéndum o anexión al País Vasco son palabra…

Donde nos lleve la palabra

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Ahora que estoy aquí, y que me siento bien por estar con ustedes. Ahora que aquí me siento vivo, aprovecho para felicitar el nuevo siglo a este diario. Aprovecho la ocasión para felicitar a quienes confiaron en él, a quienes le botaron, a quienes le dirigieron, a quienes día tras día le dieron vida en el taller. Aprovecho el momento para congratularme con este vehículo que nos acerca, que nos comunica, que se llena de color y de nuevas historias pensando en Palencia y su provincia; ahora y aquí, para que no se rompa esa trayectoria de fidelidad y de compromiso hacia esta tierra.

Yo nací con él. Y nací con Antonio Alamo Salazar. Y crecí con la “Solana palentina” de Gonzálo Ortega Aragón, que mi padre leyó y resumió de tarde en tarde a toda la familia. “Cómo escribe este tío” –me dice hoy, cuando nos vemos.
Yo nací con Félix Buisán Cítores, maestro y periodista, a quien conocí personalmente en Cervera de Pisuerga, formando parte como jurado del Festival de Canciones y Bailes de la Monta…

La paz de los niños

Han hablado los niños. Los responsables de Unicef en el País Vasco habilitaron unas urnas en cada municipio para que votasen los escolares. El resultado de la encuesta que se realizó a finales de Noviembre, se llevará al Parlamento Vasco para que, –según declaró Consuelo Crespo, responsable de esta Asociación en Euskadi–, “cuando se tomen decisiones que afecten a los niños, se tenga en cuenta su opinión”.
Un equipo de sociólogos de la Universidad de Deusto y la misma representante de esta Asociación se defiende de quienes critican semejante inversión aquí, con una serie de argumentos entre los que resalto uno: “Si no les educamos desde pequeños en la solidaridad nunca podremos cambiar los problemas que tiene los países del Sur”. Es sabido que nosotros, los mayores, le sacamos la punta a todo. Merece la pena felicitarse por unos resultados que de momento, pese a la buena intención de los promotores, no van a alcanzar una respuesta práctica. Y vuelve a sorprendernos la opinión de los p…

La causa

Durante años, es verdad, se nos hizo creer que la pobreza venía de otros continentes. En la escuela, el maestro nos repartía unos sobres para que nuestros padres aportasen dinero para la causa aquella que nunca tenía fin. Antes, el efecto duraba una semana. Ahora mismo, aquella causa se ha extendido tanto que, cuando menos lo esperas, alguien te sacude con un bote pintado y te coloca una pegatina en el pecho, bien para que no vuelvan a importunarte más durante el día, bien para que, quienes no la llevan y se encuentran contigo, saquen sus centimos del bolsillo para echarlos a uno de los botes con los que pueden tropezarse al doblar la primera esquina. De este modo, amén de los particulares que recurren a sus propias artimañas y rifas, se crearon Entidades e Instituciones que al menos una vez al año tienen su día de colecta: Domund, Cruz Roja, DYA...etc Se ha personalizado tanto la pobreza en este fin de siglo que no es raro advertir a cualquier hora y en cualquier punto de la ciudad e…

La cumbre y el desarrollo

Buenos Aires, 1998.

I
Se constata una vez más la degradación de los recursos naturales. En Río de Janeiro se hizo el mismo ejercicio el año anterior. En Viena, los grandes mandatarios, o los mandatarios de las megaciudades (20 ciudades con más de 8 millones de habitantes, 16 de las cuáles se localizan en países no desarrollados), se afrontó la conferencia de los derechos humanos. De la población se habló en El Cairo, de la pobreza en Copenhague y en Pekín se habló de la mujer.
Estos días he viajado por Internet a la Argentina y he asistido al foro de Comunicación y ciudadanía que ALAI ha organizado. Allí estaba también Adolfo Pérez Esquivel, premio No bel de la Paz . El citado mensaje está planteado de cara a América Latina, pero sirve perfectamente para el mundo, porque, como bien señala el obispo Federico Pagura, la verdadera revolución de las comunicaciones están afectando profundamente la vida, el pensamiento, las convicciones de nuestros pueblos y, por consiguiente, “significan un…

Nicolás Castellanos o Kasinsi

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Ahora que ya ha pasado todo y ha sido reconocida y premiada la entrega de Nicolás Castellanos a los pobres de Santa Cruz de Bolivia, recuerdo la única entrevista que le hice en la Abadía de Lebanza, siendo todavía obispo de Palencia. 
-“¿Para usted, qué es la vida?” –le preguntaba.  Y tratándose de una simple pregunta, la primera que nos haría cualquier niño, he aquí la respuesta que había de llevarle unos años más tarde hasta Bolivia: “Para mí, la vida es un don de Dios que nos la da para ser felices y para hacer felices a los demás. Personalmente, soy vitalista, y lo soy porque he entendido la vida como entrega a los otros. Esto, a pesar del sacrificio, me ha hecho muy feliz”. 
El flamante Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, leonés de nacimiento, palentino de corazón, vive metido –como su mentor San Agustín– en la regla básica de hacer amigos. Cuando ha consolidado su amistad, y considera que podrán valerse por ellos mismos, busca un nuevo destino, si cabe, más pobres y ne…

El fugitivo Pinochet

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Gritan claramente: Comunistas maricones, les matamos los parientes, por huevones...


El fugitivo fue como un dios en Chile. Por lo que conocemos, mantuvo su imagen en la dictadura y la conserva como senador vitalicio en la transición democrática. Pero, cuando desde el poder, con todas las garantías y los gestos que ofrece estar en posesión del mando, un hombre dicta o ampara hechos que implican tortura o muerte, debe esperarlo casi todo, porque tarde o temprano se le exigirán cuentas.
El escritor chileno Jorge Edwards resume bastante bien, a mi modo de ver, esa impresión que acecha siempre a quienes ostentan el poder. Dice Jorge que lo que nunca entendió el gastado general, fue la invitación discreta que se le hizo a abandonar España en vísperas de la proclamación del Rey. Llegaba a Madrid para despedir a su amigo y colega Francisco Franco y aquel fue el primer toque de atención del país que hoy le reclama en serio. Por aquellos años yo estudiaba Bachiller Superior en Pozuelo de Alarcó…