CERVERA, POLENTINOS, PERNÍA Y CASTILLERÍA, Froilán de Lózar (3ª Edición)

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26 de agosto de 2016

La Saga de los Mier (y XI)

Conclusiones finales


Cuando comienza a airearse el parentesco de la familia Mier de Redondo con los Grimaldi, en el programa del marujeo que entonces emitía Tele-5, "Que me dices", aparece Vicente en la boca de una de las últimas minas del contorno, con su casco y la cara brillante de carbón, el hijo de Carmen de Mier, el mismo que junto a su madre y envuelto en las esencias de una noticia que estaba recorriendo España, aparecía en otras revistas y periódicos.




Yo recuerdo a Carmen de Mier, una mujer entrañable que tuve la ocasión de entrevistar para mi sección "Protagonistas de la Montaña Palentina", en la última década del pasado siglo, precisamente, la madre de Vicente, la misma que entonces me recordaba que Reinosa perteneció durante algún breve tiempo a la provincia de Palencia. Es su hijo, Vicente, quien empujado por las revistas del corazón y varios medios importantes de comunicación de nuestro país, se encarga de divulgar, de una manera frívola su lejano parentesco con los príncipes de Mónaco.

En alguno de estos medios que por el desplazamiento y poco más quieren una historia que ni a los mismos príncipes interesa, se le oye decir, al hablar de sus "lejanas primas" Estefanía y Carolina, que "son muy ligeras de cascos", lo que sin duda no le da la seriedad que el asunto parecía merecer, haciendo comentarios y gracias de algo que podía haber dejado aclarado más o menos el lazo que los unía.

Que a mi particularmente, lo mismo me da Mónaco, con todas sus lindezas y no me sorprende la sordera y el olvido que allí muestran hacia sus orígenes.
Que no es pasión la mía por ninguno de aquellos príncipes que con tantos tropiezos y desvaríos crecieron.
Lo que quiero es refrescar las fuentes, remover la memoria de quienes llegaron desde aquella localidad asturiana a repoblar esta montaña y sostuvieron durante muchos años la economía de un país tan importante como México.

@De la sección "La Madeja", en Diario Palentino.


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19 de agosto de 2016

La Saga de los Mier (X)

Conclusiones finales


Lo que nadie puede negar a estas alturas es que nos encontramos -más allá de su parentesco con el palacio monegasco-, ante un perniano, cuyo temperamento y suerte -que para todo es necesario-, le llevan a conservar y engrandecer el imperio creado por su tío.


A medida que uno avanza en las biografías de estos paisanos, te sorprende la generosidad que demostraron con quienes se quedaron a este lado.

En 1904, Isabel Pesado, esposa de Antonio, que había sido testigo de la escasez con la que se vivía en la tierra de sus ancestros, envía 4000 pesetas (mucho dinero en aquellos años), para que se repartan por igual entre cada vecino de los pueblos de Piedrasluengas y Redondo.

No es extraño que todos quieran disputarse esta historia. En un reportaje que publica "la Nueva España" a primeros de noviembre de 2012, se vuelve a recordar el origen asturiano del apellido Mier, que lleva una de las tatarabuelas de Alberto de Mónaco.

A lo largo de los últimos viernes, -como si de una novela se tratase-, hemos hecho un recorrido por la saga de este apellido tan común en Pernía. La evolución de la rama mexicana que emparentó con los Polignac y los Grimaldi.

Primi, una prima de Laureano, que vive en Madrid, refresca para el diario asturiano la memoria del asunto. Cómo escribe al palacio real de Mónaco, cómo Rainiero hace caso omiso de sus cartas, y cómo halla respuesta de Grace Kelly que en una de sus visitas a España la recibió en audiencia.

Jaime Peñafiel, reputado periodista del corazón, recuerda en un artículo –publicado en el diario “El Mundo- que al descendiente de aquellos Mier, Vicente Torres de Mier y De Celis, al que cariñosamente apodan "el príncipe", se le ocurrió un día escribir a su pariente Rainiero para informarle de sus orígenes. Pero no recibió contestación. Posiblemente, le hubiera desagradado mucho más si le hubieran escrito los descendientes de la lavandera, nada que ver con los hidalgos castellanos de Redondo.

@De la sección "La Madeja" en Diario Palentino, 2016
@Imagen: www.arquidecture.com/
Uno de los primeros edificios elevados construido en concreto armado debe su autoría a Juan Segura, un arquitecto que estaba emparentado con Gregorio Mier y Terán, dueño de "un terreno más grande que la Alameda Central" en la entonces Ciudad de Tacubaya....


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12 de agosto de 2016

La Saga de los Mier (IX)

Conclusiones finales


Ya hemos dejado claro que fue Laureano Pérez Mier el que se encarga de mover todas las fichas en 1957, a raíz de publicarse un reportaje en la revista Hola con motivo del 700 aniversario del principado. Allí se asegura que Gregorio pertenece a la linajuda familia santanderina de Mier y Terán y para desmentirlo y reafirmar su palentinismo, el sacerdote investiga la genealogía familiar en los libros parroquiales de San Juan y de Santa María de Redondo, en el archivo de la Real Chancillería de Valladolid, en el protocolo notarial de Cervera de Pisuerga -actualmente en el Archivo Histórico Provincial de Palencia-, y en un libro titulado «Apuntes de viaje. De México a Europa», del que es autora Isabel Pesado, esposa de Antonio de Mier y prima política del jurisconsulto de Verdeña, Matías Barrio y Mier.



Se trata del Gregorio de Mier y Terán, que nace en 1796, seguramente descendiente de los Mier de Asturias que llegaron a repoblar esta tierra, como sucedió en otros pueblos pernianos, y no de otro con igual nombre y apellidos que nace en Hoz de Abiada, localidad del municipio de la Hermandad de Campo de Suso, que comparte con Proaño y Villar el lote de caza mayor de la Reserva del Saja y donde se puede admirar la iglesia de Santa María, una de las mejores joyas del barroco en el ámbito rural.

Entre las notas curiosas, supimos también que los padres de aquel Gregorio de Mier, Antonio de Mier y Mier y Antonia Alonso de Terán, fallecieron en San Juan de Redondo, en 1809, con cuatro días de diferencia, cuando su hijo Gregorio contaba 12 años de edad.
Cómo, Gregorio emigra a México en el siglo XIX, haciendo una gran fortuna, razón por la que será conocido como "El Rotschild mexicano", una suculenta historia que ya abordaba en el libro "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería", que en 2014 llegaba a la tercera edición.

@De la sección "La Madeja", en Diario Palentino, 2016

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5 de agosto de 2016

La Saga de los Mier (VIII)

Pierre de Polignac y Rainiero




Las revistas del Corazón aseguraban entonces que Susana Torre Mier, una de las bellezas mexicanas de la época y perteneciente a una de las familias más adineradas del país, hizo una magnífica boda al casarse el 8 de octubre de 1881 en París con Maxence de Polignac, cuyo último hijo, Pierre de Polignac, -de ocho que tuvieron-, enlaza a los Mier y Polignac con los Grimaldi, al casarse en 1920 con Charlotte Grimaldi, heredera del trono pese a ser hija ilegítima de Luis II de Mónaco.

Nunca hemos entendido los negocios de los reyes que buscaban los casamientos como si de un juego se tratase, de ahí que Louis II de Mónaco elige a Pedro porque sabe que su relación amorosa no irá muy lejos, él era homosexual, pero pieza ideal para nombrarlo príncipe, transformarlo en Grimaldi y poner enseguida la corona a su hija. El matrimonio duró tres meses. Pese a todo, les nacieron dos hijos: Antoinette y Rainiero, el de Grace Kelly, tataranieto de nuestro paisano de Redondo Gregorio de Mier.


Al renunciar su madre en 1944, pasa a ocupar el trono su hijo Rainiero que es coronado Príncipe el 12 de abril de 1950.

Aunque nos hemos ido alejando de nuestros parajes para adentrarnos en un lejano palacio con princesas y duendes, mi propósito era ahondar en los trabajos del Académico Manuel Revuelta, en el libro de Viajes de la escritora Isabel Pesado, nuera de Gregorio, y en los apuntes recientes del perniano Valentín Ruesga.

Que uno va dando tumbos por esta corta vida, que se cuentan y se magnifican las historias de quienes levantaron un imperio, pero que hoy como ayer nos sorprenden las hazañas de gentes emprendedoras, de paisanos que buscaron y encontraron la gloria.

@ De la sección "La Madeja" en Diario Palentino, 2016


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29 de julio de 2016

La Saga de los Mier (VII)

La poetisa Isabel Pesado, nuera de Gregorio



En medio de esta sinfonía natural que se desparrama a manos llenas por este valle de Redondo; en medio de ese torrente de riquezas que como por arte de magia llegan a las manos de esta Saga, brota como agua fresca la poesía de Isabel, la esposa de Antonio, el diplomático, hija de José Joaquín Pesado, uno de los más ilustres literatos de México, vástago de un emigrante gallego que había hecho fortuna en Orizaba. Joaquín fue catedrático de Literatura en la Universidad de México y el primer escritor mexicano que obtuvo el título correspondiente de la Real Academia Española.




Como anécdota, si cabe, diremos que se casó dos veces y tuvo 17 hijos. Nueve de su primera esposa entre los que se encuentra nuestra poetisa. Isabel sólo tuvo un hijo que murió a los tres días de su nacimiento. Viajó por Europa con su marido enfermo y escribe en la última página de su libro de viajes:

"Hace diez años que vivo retirada del mundo, recibo a la familia, a algunos buenos amigos y a mis hermanos cuando han venido de México; esto es mi consuelo; pero la idea de no volver más a la patria donde habitan la mayor parte de mis deudos, es el punto negro de mi existencia". "Vivo con los recuerdos del pasado, fija la mirada en la verdadera patria". 

Ella que ya no abandonó nunca París, se acordaba constantemente de su México.
Y yo entiendo y manifiesto a la vista de lo que otros cuentan de ella, que no fue dichosa; de hecho, algunos biógrafos hablan de la profunda depresión en la que cayó a raíz de la muerte de su hijo. Pero Antonio tuvo la suerte de tenerla, de tener su poesía, que era la cuna donde ella iba interpretando sus emociones y vivencias.

A Isabel no le interesa la política, aunque viva a la sombra de ella en la visita que su marido hace a los reinos europeos y su gran revulsivo es la generosidad que muestra repartiendo a manos llenas todo lo que posee. Y observando, y llenando su ánimo con las costumbres, el arte y el paisaje de los pueblos.

© De la serie "La Madeja" en Diario Palentino, 2016

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22 de julio de 2016

La Saga de los Mier (VI)

Luisa y Susana, hija y nieta de Gregorio



Frente a las tristes historias que se dieron de vecinos de la montaña que no llegaron a su puerto por enfermedades o naufragios, -sobre todo los que se fueron hacia Argentina- O aquellos que llegaron y a duras penas sobrevivieron, estos Mier hacen honor al dicho popular: "Adelante los de Mier por más valer", y van sumando para su causa, lo que sin duda engrandece también al lugar donde nacieron. 



Gregorio y Mariana tuvieron cinco hijos. La hija mayor, Luisa de Mier y Celis, que había nacido en Redondo en 1830, se casa con Isidoro de la Torre en Puerto de Santa María, que años más tarde llegó a ser un importante empresario azucarero, allá por Orizaba, en Veracruz.  Con Isidoro compartirá la gran hacienda que hereda en San Nicolás de Peralta. La hacienda había sido el núcleo de un convento de las Carmelitas, cuya propiedad tuvieron que vender durante la llamada guerra de los "pasteles" al que aseguran era el hombre más rico del mundo, a Gregorio, historia que relata muy bien en el "Exilio", Carlos Tello Díaz.

Luisa, antes de morir, traspasará la propiedad al menor de sus hijos, Ignacio de la Torre y Mier que en 1888 se casa con una hija del presidente Porfirio Díaz.

Susana Mariana Estefanía Francisca de Paula del Corazón de Jesús de la Torre y Mier, hija de Isidoro de la Torre y Gil y de Luisa Mier y Celis, nació el 2 de septiembre de 1858.

Viajó en diversas ocasiones a Europa y el 10 de octubre de 1881 se casó en París con el conde Maxence Melchior Edouardn  Marie Louis de Polignac. De este matrimonio nacieron ocho hijos y uno de ellos, Pedro María Javier Rafael Antonio Melchor de Polignac de la Torre, se convertiría en príncipe de Mónaco y sería el padre de Rainiero III y abuelo de Alberto II de Mónaco, quien preside en la actualidad el principado.

Susana, bisabuela de Alberto II, no pudo ver la boda de su hijo Pedro con la princesa Carlota de Mónaco, murió en Francia el 15 de agosto de 1913, a los 54 años de edad, en uno de los suburbios de la ciudad de Burdeos llamado Talence.

© De la serie "La Madeja" en Diario Palentino, 2016


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15 de julio de 2016

La Saga de los Mier (V)

Antonio, el hijo de Gregorio


No rebusco información porque me deslumbren las riquezas que acumularon. Lo hago más bien por el lugar de donde parten, uno de los valles más ricos de esta tierra, que es la canción que vamos a nuestra manera interpretando. Recordábamos la semana pasada la semblanza del tío de Gregorio, el que abre camino y llega a lo más alto, sin duda, empujado también por un buen golpe de suerte, que siempre es imprescindible para llegar y más tan lejos como llegaron estos Mier de Redondo.




Antonio de Mier y Celis, nació el 3 de Octubre de 1834 en la ciudad de México y murió en París a los 65 años, después de una intensa vida como diplomático, aristócrata y banquero.

En 1868 contrae matrimonio con Isabel Pesado, hija del político mexicano José Joaquín Pesado, que sumado a la cuantiosa herencia que recibe le da para vivir de las rentas por los restos, sin gastar desmesuradamente, pero aparcando el negocio de prestamista que tantos dividendos le reportó a su padre. Sin duda, estamos hablando de uno de los hombres más ricos durante el Porfiriato. En 1884 el Banco Nacional Mexicano se unió́ al Banco Mercantil, que da lugar al Banco Nacional de México. Antonio fue el primer presidente de este banco unificado.

Pero en la vida, por favorable que nos venga, siempre nos falta algo; sino es amor es dinero, sino es dinero es salud y esa fue la que no tuvo este protagonista, que viaja con su esposa a Europa ante la receta de los baños que le aconsejan en Biarritz, pero que ya no regresará a su patria; es posible que, para mitigar su dolor o restarle importancia a su enfermedad, o porque nunca aceptó remuneración por estos servicios, las autoridades de su país le sigan poniendo al frente de importantes embajadas, como la que le lleva en 1897 a representar a México en las bodas de oro de la Reina Victoria.

Y fueron gentes desprendidas también. Su esposa, Isabel Pesado, poetisa, dona a la biblioteca Nacional de México, la biblioteca de su marido que consta de 7526 volúmenes y que tratan de historia, derecho, ciencias naturales, religión y literatura, muchos de ellos, todo hay que decirlo, heredadas de su padre Gregorio.

© Imagen: Grandes Casas de México
© De la serie "La Madeja" en Diario Palentino, 2016

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8 de julio de 2016

La Saga de los Mier (IV)

Gregorio de Mier y Terán 



Gregorio de Mier y Terán, nace en 1796, en el pueblo perniano de Santa María de Redondo, seguramente descendiente de los Mier de Asturias que llegaron a repoblar esta tierra, como ya hemos visto en anteriores artículos, y como sucedió también en otros pueblos de nuestra montaña. 



Su padre, Antonio Mier y Terán, era síndico recaudador del convento franciscano del Corpus. Su madre, Antonia Alonso Terán, era natural de Piedrasluengas.  Nieto por parte de padre de Felipe de Mier López y Manuela Mier Duque. Y por parte de madre, nieto de Josef Alonso, vecino y natural de Piedrasluengas, y de Antonia de Terán, natural de Puente Pumar, en el valle de Polaciones. Los abuelos paternos de Gregorio (Libro de Velados, 1748-1852), Felipe y Manuela, se casaron el 26 de Julio de 1753, y eran hijos, respectivamente, de Felipe de Mier Duque y Josefa López. Y de Antonio de Mier y Francisca Duque.

Su hermano José, el primogénito, de 25 años, figura como regidor en el padrón del mismo año y en 1820 aparece como Alcalde constitucional de Redondo en la escritura de "recorrido de la mojonera", tradición que se verifica cada nueve años entre Redondo y Brañosera.

Antonio Martínez Beneficiado era el cura que le bautizó y fue su padrino Antonio de Mier Morante, que será, juntamente con José de Mier Torices, quien promueva en 1817 el expediente de filiación e hidalguía en la chancillería de Valladolid.

Sus padres fallecieron en San Juan de Redondo en 1809, con cuatro días de diferencia, cuando su hijo Gregorio contaba 12 años de edad.

Gregorio emigra a México en el siglo XIX, haciendo una gran fortuna, razón por la que será conocido como "El Rotschild mexicano". El matrimonio tuvo un hijo y tres hijas y será Luisa, la mayor, quien contraiga matrimonio con el empresario gaditano afincado en México, Isidoro de la Torre Gil, hijo de una familia de emigrantes que logró allí, como bien investiga el perniano Valentín Ruesga, una posición acomodada.

Una suculenta historia que ya recogía en el libro "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería", que en 2014 llegaba a la tercera edición y que abordaremos en los próximos artículos.

© Santa María de Redondo, de la serie "La más bella canción", por José Luis Estalayo
© De la serie "La Madeja" en Diario Palentino, 2016


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1 de julio de 2016

La Saga de los Mier (III)

Antonio, Gregorio y Celestino



Aunque los libros de bautismo, matrimonios y defunciones de San Salvador de Cantamuda están plagados de nombres con el apellido Mier, tres son los Mier -de la misma familia-  que triunfan en México a lo largo del siglo XIX. Inicia dicha saga el financiero palentino Antonio Alonso Terán, que nace en Piedrasluengas en 1768 y emigra a Nueva España al final de la colonia, donde llegará a ser un miembro destacado del Consulado de Comerciantes de la Ciudad de México. 



Sus negocios crecen y se extienden por los puertos de Veracruz y Acapulco. Crece tanto y tan rápido que compra haciendas y fincas y su holgada posición le permite hacer préstamos a los primeros gobiernos de la República mexicana. Son los primeros años de la Independencia, de manera que, con aquel gesto, no solo impide la expulsión de los españoles decretada por esos gobiernos en 1827 y 1829, sino que se convierte en acreedor del Estado.

Su sobrino Gregorio fue su continuador a quien mandó en herencia ranchos, haciendas y numerosas fincas urbanas. En 1818, cuando contaba 22 años, emigra a México. Parece que había cursado estudios superiores. Se casó́ con su paisana Mariana de Celis y Dosal, hija de Mateo y Evarista.

En abril de 1849, los vecinos de Laredo (México), a través de su gobernador, trasladan al ministro su idea de establecer una nueva colonia a orillas del rio Salado, en los terrenos de la hacienda del Carrizal, propiedad de Gregorio. En 1850 éste cede el terreno, que en principio llevará su nombre y que terminará conociéndose como Nuevo Laredo.

Se han dado casos de gente que ha pulido toda la herencia sin pegar un palo al agua, no así Gregorio, que cuida y multiplica lo que recibe de su tío, por lo que se le conocerá allí como el "Rotschild mexicano, con buen motivo, ya que nuestro paisano controlaría en gran parte el sistema crediticio y financiero de México en la primera mitad del siglo XIX.

Para que se cumpliera aquel adagio de "O Iglesia, o mar, o casa real", su hermano Celestino, que hacía el número 9 se dedicó́ a la Iglesia y llegó a ser deán de la catedral de Toledo.

© Imagen: Santa María de Redondo, de la serie "la más bella canción", José Luis Estalayo.
© De la serie "La Madeja" en Diario Palentino, 2016

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24 de junio de 2016

La Saga de los Mier (II)

Los de Mier por más valer



Revolviendo documentos, uno llega al pleito litigado por los hermanos Rodrigo y García de Mier, vecinos de San Juan de Redondo, con el fiscal del Rey y el concejo y pecheros de dicho valle, sobre su hidalguía. También por la misma causa aparece en febrero de 1592 el nombre de Juan de Mier, vecino del mismo pueblo, llevando como testigos a Rodrigo de Oreña y García de la Iglesia, ambos de Cabuérniga, el último de 100 años de edad.




Gracias a este litigio, los expertos en genealogía atribuyen la fundación de la Casa Mier y Terán en Cabuérniga a Martin Pérez, apodado "el Asturiano", a quien alguno nombra como uno de los caballeros del Cid, sin que haya una respuesta que lo confirme. Sobre todo por el afán, entonces, de pertenecer o emparentar con uno de esos ilustres personajes de la época.

Lo cierto es que Los Mier y Terán no aparecen en el Becerro de las Behetrías, ni en las Behetrías Castellanas donde según manifiesta Francisco Javier Polanco, vienen recogidos todos los linajes castellanos desde el mar Cantábrico al Duero.

Sí aparece en ese trabajo de Polanco, que me llega a través de Dialnet, la mención del "mozo" Juan de  Mier y Terán, que casa con Juana Enriquez de Cisneros, IX señora de Camporredondo, Alba, Los Cardaños, Valsurbio y Valcobero.

Curiosamente, en aquel valle cántabro, se nombra a un Gregorio de Mier y Terán, casado con doña Ana de Terán en Hoz de Abiada, y a quienes les nace una hija, que se casará con don Simón de Rábago en 1725. Es probable que aquel Gregorio, anterior al nuestro, fuera descendiente de uno de los hermanos Gutierre Pérez de Mier o Lope de Mier, fundadores de las dos casas de Abiada.

Laureano Pérez Mier, otro ilustre descendiente de aquellos, es quien pone toda la carne en el asador para demostrar a través del expediente de filiación e hidalguía que entre los nietos de nuestro Gregorio, nacido en Santa María de Redondo en 1795, se encuentra Susana Torre Mier, que casará a uno de sus siete hijos con la hija de Luis Grimaldi, de cuyo matrimonio nacerá el que luego conocimos como príncipe Rainiero de Mónaco.

© imagen: Escudo de la Casa de Mier por Martinezmcgough
© De la serie "La Madeja" en Diario Palentino, 2016

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17 de junio de 2016

La Saga de los Mier (I)

Desde la Peñamellera a los Redondos



En Mier, en el Valle de la Peñamellera, se establece uno de los Condes de Álava que sobrevive a una serie de enfrentamientos entre las familias Vela y los Fernán González de Castilla, cambiando su apellido por el de Mier para alejar el odio del linaje castellano que no se veía saciado. Las raíces familiares de los Mier se hallan en la tierra del mismo nombre, la Peñamellera asturiana, cercana a Covadonga.



Los Mier tenían el patronato de la parroquia de ese pueblo hoy asturiano y en la abadía de San Pedro de Plecín.  La iglesia de este lugar es una bella muestra del románico tardío, que viene a emparentar estilísticamente -al decir de los críticos- con iglesias tardorrománicas palentinas y burgalesas.

Aquellos Mier iniciaron peregrinaje, de manera que sus ramas florecerán en Liébana, Trasmiera, Cabuérniga, Campóo y por supuesto América. Mier es un apellido de generosa difusión en Cantabria. Julián Trespalacios y Mier en el discurso acerca de la nobleza de la Peñamellera, pronunciado en 1785, explica que tanto Mier como Miera pueden entenderse como una extensión más o menos grande de terreno utilizada para el sembrado, o sea, la mies. Al ser un espacio tan común no es extraño que el apellido tenga vigencia regional, si bien se aprecia una mayor intensidad en la zona occidental, donde se concentran varios de sus linajes y es posible dar con alguno de sus orígenes.

En Cabuérniga, uno de los edificios más representativos es el palacio de los Mier, construido a principios del XVIII y que hace dos décadas se transformó en Parador Regional. En Ruente es muy conocido el palacio de Mier, construido en 1886, que estaba constituido por un complejo de cuatro edificios: casa solariega, capilla y otros dos edificios cercanos. Otras casonas dignas de mención son las que ostentan los escudos de Cossío y Mier en el barrio de la Hoya. Mier hubo muchos y desde muy antiguo aparecen bastante repartidos. Igual variedad hay en sus armas.

Al llegar a nuestra tierra, unos se establecen en Camasobres y otros en los Redondos, y es en el pueblo de Santa María de Redondo donde nace en 1796 Gregorio de Mier y Terán, tatarabuelo del príncipe Rainiero de Mónaco.

© De la serie "La Madeja" para Diario Palentino, 2016

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Orígenes Montaña Palentina

El autor

Froilán de Lózar. Publicista-Escritor.

Premio de periodismo Ciudad de Palencia; II Premio Internacional de Poesía "Diego de Losada" (Zamora); Premio Nacional de Novela Corta "La Tribuna de Castilla (Valladolid); Finalista Premio de Novela Bubok-Lengua de Trapo, 2016.

La más bella canción: los libros

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