Nieva, hiele y duele [I]

Iñaki Gabilondo: Gabinete de crisis 



He regresado a casa. La nieve esta vez ha cubierto los campos y ha dejado un aviso previo a estos paisanos míos, que siguen en la brecha con lo puesto. Varias veces estuve a punto de suspender el viaje, desde que a las siete de la mañana, Iñaki Gabilondo sugirió en su programa de la "Cadena Ser" un gabinete de crisis.

No sé cómo explicarlo, Mariano. De pronto me veo incompleto. Sé que este diario llega a muchos puntos de España, tiene grandes colaboradores, facilita una completa y exhaustiva información de la provincia y su dirección está abierta a todas las cartas, a todas las tendencias...

Estoy orgulloso de objetivar conmigo mismo y subjetivar luego hacia ustedes, que debe ser como Nuria Donat me dejó escrito. ¡Qué bien lo haces, Nuria! ¡Cómo te mueves entre líneas!, ¡cómo tomas las curvas de los intolerantes!, ¡con qué respeto y gracia te comportas! Hace tiempo ya que mi padre, uno de los lectores más viejos del periódico, te colocó en el listón más alto y te prometo que no he podido relevarte. Me conformo con estar a tu sombra y a la sombra de tanta gente buena como firma aquí al lado.

Pero me veo incompleto. No por llegar más lejos con mi nombre, sino por llegar más lejos con los problemas y las historias de esta provincia nuestra a la que me debo por entero. No estoy haciendo ni más ni menos que lo que un buen padre hace con su hijo; que lo que un buen hijo hace por su tierra. Conducirle por el camino más seguro, ayudarle a que los demás comprendan ese camino que se toma, y publicitarla constantemente: en el bar, en el comercio, en todos los rincones. Esa es una labor ardua y muchas veces incomprendida, que saben muy bien (porque han pasado por ella), todos y cada uno de los corresponsales y colaboradores del diario.

No me veo incompleto por nada que tenga relación con el medio, en cuanto a su estructura y argumentos, sino porque, como me dijo un lector hace unas horas (yo creo que con buena intención), a Madrid no llegamos. Nuestro trabajo es encomiable. Nuestro poder es limitado.

Los editoriales de los periódicos y los Medios de Comunicación que viven en torno a la capital de España cargaron tinta y culparon al Gobierno de las inclemencias atmosféricas. El PSOE pidió la comparecencia en el Congreso del director General de Tráfico y el director de Protección Civil, ante lo que calificaron de estrepitoso fracaso. "¿Cuántas máquinas quitanieves fueron habilitadas? ¿Cuántos camiones de sal?" -se preguntaban desde el editorial de uno de estos medios.

No sé todavía cómo explicarles a ustedes que me siento incompleto por el tratamiento de tercera que se le da a mi tierra en esos mismos diarios que hoy claman a los cielos. Y que piensen que las máquinas quitanieves son poderosos artilugios que van de cien en cien y que pueden llegar a los 120 kilómetros por hora. Docentes que escribieron con el Santo delante para que nieve donde siempre y que nieve en abundancia por aquello de los bienes, y porque donde ya nevó antes están habituados.

Y por eso mismo y para no perder el hábito, vengo y me encuentro con los pueblos de La Castillería cerrados, levemente incomunicados, pero incomunicados, con el Santo en la trébede para que no aparezcan raras enfermedades y tengamos que pedir un helicóptero con apenas 8 dedos de nieve.

Y esto ha sido una bolita que ha generado la crisis de un gabinete y un apedreamiento constante en los telediarios. ¿Comprenden ahora por qué siento que me falta algo?

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