Un poco de aire fresco


Aunque pueda parecer un contrasentido, por todo lo que en este espacio voy exponiendo desde hace años, soy un admirador de Joaquín Araujo.Joaquín es un ecologista militante y desarrolla esos principios en su finca de Extremadura. Ha escrito multitud de guiones para programas de televisión, documentales, enciclopedias sobre la Naturaleza, artículos, conferencias...Pero llega al fondo de la llaga en uno de sus últimos libros; “Ecos... lógicos para entender la ecología”.

“La urbe contagia la pandemia de las pandemias porque, en realidad, a las capitales se las ha reducido casi exclusivamente a la categoría de espacio de consumo”.

Yo tengo la impresión, y así se lo confieso a los amigos, que vivimos engañados, al límite de nuestras fuerzas, al borde de muchos precipicios que se denotan cada día más, en forma de depresiones, hartazgo, desilusión y sometimiento. Entramos en la dinámica de adquirir lo más bonito, lo más lujoso, lo más caro. Y acabamos prisioneros para siempre de una entidad bancaria, en una ciudad donde todo el mundo es extranjero.O lo tomas, o lo dejas, porque la publicidad es cada vez más subliminal , más inquisitiva, más persistente. A fuerza de machacar las telefónicas nos han metido cuatro teléfonos en casa. Las televisiones regalan coches millonarios, basta con mandar un mensajito, o dos, o tres, a razón de 0,90 ctms cada uno, para que entremos en un sorteo. El caso es que todo el mundo hace negocio con nosotros desde que nacemos hasta que morimos. Y si, encima, eres un poco “cocolo”, como llaman por aquí en confianza a los inocentes, por más derechos y asociaciones pro defensa que existan, te pisan, te escupen, te sacuden todos los intereses del mundo, te las ves y te las deseas para darte de baja de los servicios que contrataste o para que se tengan en cuenta tus derechos. En fin, que te vas muriendo de joven sin hallar la paz y la justicia. Que te vas muriendo consumido por el consumo más salvaje. Como escribió Epicuro:

“Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco”

Y nadie se detiene cuando alcanza lo suficiente. Como el ejemplo de Marbella y tantas otras fortunas amasadas en cuatro días, ni los más altos lujos nos aplacan.En una entrevista publicada en el boletín trimestral de GreenPeace, a propósito de la conciencia ecológica, afirmaba:“La gente se da por enterada pero paralelamente se otorga una especie de autocomplacencia irresponsable para no participar en la solución de los problemas. La crisis ambiental es una crisis humanística. 

Un correcto humanista no puede destruir la naturaleza, un enamorado del ser humano es un enamorado de la vida y un verdadero humanista es un ecologista”.Y es evidente que a quienes se nos resisten las matemáticas, nos hacen daño a la vista las cantidades que lo explican: la generación viva de los 20 países “desarrollados”, han consumido más energía, materias, naturaleza... que las 460 precedentes y actuales en el resto del planeta.Es decir, más que todos los miembros de nuestra especie desde que existe.La conciencia de muchas personas está despertando y en el próximo artículo les contaré lo que algunos han decidido para cambiarlo.

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