Mirando estrellas


Alvaro Sánchez Tarifa publica en un número de “Maquetrén” un interesante artículo que nos lleva desde Vegamediana a Cistierna por el Valle del Esla.


Aquel ferrocarril tuvo en activo la locomotora de vapor centenaria más antigua de Europa occidental y el autor, remontándose a 1830, nos habla de las primeras explotaciones mineras en la cuenca de Sabero, donde se crea unos años más tarde la Sociedad Palentina–Leonesa de Minas. De allí salía, vía Cistierna, el cargamento para las centrales térmicas de Guardo y de La Robla.

Históricamente siempre hemos estado muy vinculados por las minas, por el tren de La Robla, y ahora mismo por la explotación de los recursos turísticos, aprovechando en ocasiones las viejas instalaciones y recuperando así un capítulo importante de nuestra historia.

Voy meditando en todo esto al dirigirme al valle de Mudá, bien comunicado entre sus pueblos y cuya carretera nos acerca a las mismas puertas de Barruelo, en el vecino valle de Santullán.

En medio de los dos pueblos, San Cebrián y Mudá, se alza desafiante el cargadero que, con muy pocas modificaciones en su estructura quiere mostrarnos la inmensidad del firmamento. Algunos colaboradores han señalado ya que este mirador nos devuelve muchas de las costumbres en las que nuestros antepasados se fijaban, para buscar el momento para la mejor poda, el mejor esquileo o la mejor siembra.

El espectáculo está asegurado. Me lo explica con detalle su alcalde, Jesús González, que haciendo oídos sordos a esas cifras de despoblación y desolación que nos van cercando, se empeña en un proyecto millonario que explique la grandeza del cielo, desde este habitáculo minero que en la tierra viene evocando la labor desarrollada por los hombres que lo dieron todo, en explotaciones tan conocidas como “La Albariza”, “Entremedio”, “Fuente Román”, “Manchega”, “María” y “Rejagual”.

Envueltos por tanta evocación y aprovechando las viejas escaleras, vamos subiendo a lo más alto, pasando por delante de tubos y restos de maquinaria, entrando enseguida en comunicación con la Sierra que mira a Pamporquero y al valle de Castillería.

Con la puesta en marcha de este mirador, no sólo se trata de ampliar nuestra visión y conocimiento sobre el Sistema Solar o las Constelaciones, sino, sobre todo, sin dejar de admirar el poblado y maravilloso territorio del cielo, no perder ni un ápice de nuestra identidad, haciendo un canto al pasado y, recuperando de la demolición y el abandono un edificio que es el emblema de aquellos momentos de esplendor.

Muchos dirá que las estrellas también se pueden admirar desde la última versión que el buscador Google incorpora en la red, con una importante cantidad de imágenes tomadas por el telescopio espacial Huble, o el espectáculo que se vivió hace un año en muchas ciudades de Islandia, donde apagaron todas las luces para que sus habitantes pudieran admirar el firmamento, respondiendo a una llamada del escritor y blogger Andri Sncer.

Aquí no es necesario apagar luces. En la montaña palentina, en el valle de Mudá, hay una clara expectativa con su Parque de Ocio.

Parece que de momento el cielo está más cerca.


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