Paraíso

"El sitio que tiene más posibilidades de futuro es el más agreste, el que menos agua tenga y más incomunicado esté, porque la sociedad de consumo destroza todo lo que toca".

Miguel Delibes
 

Un vecino de un pueblo de la montaña palentina, ha vivido y sigue viviendo sin luz, sin teléfono y sin agua. Esto que bien podría ser una noticia en la página de curiosidades de cualquier periódico nacional, parece asumido desde siempre por un curioso personaje que, como las tribus más alejadas de la civilización, ha decidido vivir su vida desconectado de los mayores logros. Seguramente, Miguel Delibes no pensaba en este montañés cuando se refirió al futuro, pero lo cierto es que existe y bien podriamos integrarlo en cualquiera de esas comunas que han comenzado a surgir en pueblos semi-abandonados de Castilla y León.

Algo presentimos los que nos movemos por las calles de las ciudades, cada día más violencia, muertes absurdas. deshumanización, hombres lobos que se comen entre sí motivados sobremanera por esa ley abrasiva del consumo ... , pero tampoco aquí el hombre está a salvo de padecer algunas de esas pestes. La sociedad de consumo a la que apelamos de continuo para pedir más adelantos, mejores comunicaciones, mayores comodidades, nos han tendido la trampa del deseo. Sabemos que podemos obtener beneficios y requerimos a nuestros representantes para que lleven a la práctica alguno de esos procesos con los que nos sentimos protegidos y a salvo.

Todo es una mentira, o una verdad a medias. Todos hemos entrado ya en esa ruleta, sea como Parque Natural, sea como Espacio Verde; estamos todos bajo el control de nuestros respectivos mandatarios. La publicidad se encargará de hacer el resto.

Pero mucha razón lleva el maestro y eso me recuerda bastante el comercio que se ha venido generando en torno al Pozo Curavacas: tiendas de campaña, gente bañándose, ¿doscientas personas ... ? deambulando por los alrededores... , luchando entre las piedras del camino y, en fin, un increible movimiento que puede ir aumentando con los años, hasta romper' -como señalaba el escritor vallisoletano- el paraíso.

Pero, sin duda, la pregunta obligada es : ¿cómo lo ve nuestro pueblo? Y es ésta una pregunta común y corriente en la que muy pocos se fijan a la hora de planificar el futuro sobre ella. Todo tiene cosas buenas y malas. La incomunicación, por ejemplo, te obliga a descubrir tu propio mundo y sobrevives con historias y recetas en las que muchos no creyeron. Pero no olvidemos nunca que la incomunicaión ha cerrado los montes y las casas. El declive de los pueblos viene acentuado sobre todo por ese asunto que nuestros representantes tocan muy tímidamente..

Pónganme una buena carretera y esta tierra lucirá como nunca sin necesidad de llevar a más hombres bajo tierra. Pónganme una buena carretera y esta tierra lucirá mañana espléndida, porque bien lejos de las consignas ecologistas, donde no hay vida, no hay nada; donde no hay carretera, no hay vida... Pónganme una buena carretera y la montaña palentina crecerá como la espuma. Porque el paraíso se ha hecho para que, dentro de un orden y un respeto, la gente lo disfrute, y no para conservarlo en la memoria.

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