El Oso


César Rueda, mi joven pariente de Polentinos, lleva bien anotadas las veces que ha visto al oso. Treinta y cinco, me dice, con un halo de incredulidad rezumando en sus ojos, propio de quien trabaja para ellos, a la orden de la Fundación Oso Pardo.Le pregunto por Guillermo Palomero, el presidente, uno de los hombres, es verdad, y a los hechos me remito, que más fe han depositado en este empeño de conservar para las generaciones venideras el escaso y magnífico legado de los osos ibéricos.

Uno no escribe para convencer a nadie. Y por las escuetas declaraciones de mi interlocutor, "está molesto por un artículo que escribiste", entiendo que Palomero me ha confundido con otra gente, sólo por el hecho de haber hablado de la causa de Mariano Ruesga, cuya cantera se detuvo -recordarán- por el Decreto 108. Este perniano, de Urbaneja, en una entrevista para la sección "Protagonistas de la Montaña Palentina", en el Norte de Castilla (1994), contestaba de esta manera a una de las preguntas: "Yo no tengo nada en contra del oso. Estoy en contra de la gente que quiere vivir a costa de él. El oso ha existido siempre. Nunca se le ha molestado: ni las personas, ni las canteras, ni las cercas de los montes, ni las explotaciones de carbón... Los que sí le molestan son los que le envenenan y le matan; hay que evitarlo, estoy de acuerdo, pero cualquier protección de cualquier especie ha de estar hecha de acuerdo con la gente que vive en la zona". Mariano no actuó después correctamente, quizá porque la rebeldía de su clase, no quiere someterse a juicios sumarísimos, a largas disposiciones donde el premio siempre se le da, es lo evidente, al que más fuerza tiene, al que defiende a una especie con un peligro de extinción que escuece.Yo como mero seguidor de la noticia no podía entender aquella ley que a unos les prohibe más que a otros, dependiendo de su rango, (la ley no paralizó la cantera que un diputado explotaba al lado) y así lo conté luego, y así vuelvo a sostenerlo ahora.

Quizá el duro comunicado de prensa que un año después, a finales de 1995, hiciera el concejal de La Pernía, Luis Angel Alonso, viniese precedido por el empuje y la desesperación de su vecino Mariano Ruesga, quienes tampoco llegaron a etender entonces mi defensa parcial de aquellos que asumían la ecología como un reto. Sus acusaciones fueron tan duras y tan directas que sin querer mezclaron a los ecologistas con los miembros de la Fundación Oso Pardo, diciendo en voz alta lo que se cocía en los mentideros, el sentir general de una población que, olvidada en los asuntos más fundamentales, sacudida por un río de emigración constante, nunca miró con buenos ojos a quienes pretendían por encima del hombre la defensa del bicho.Ya con anterioridad, en la zona de Fuentes Carrionas, los escasos habitantes quedaron sorprendidos ante la paralización definitiva del proyecto del pantano de Vidrieros. Se equivocaron quienes creyeron que el milagro lo habían obrado las autoridades o los delegados de Medio Ambiente, o el mismo presidente del Gobierno; ni siquiera quienes escribiendo procurábamos llevar nuestras razones a los Junteros para que, en caso de que fuera necesario, si no quedaba otro remedio, si se imponían las razones de los regantes que eran mayoritarios, la Junta o el Estado nos compensara por ese sacrificio y remitieran urgentemente centros sanitarios, cuando menos un médico a los pueblos de cabecera, centros educativos, vías de comunicación y otras mejoras que no tuvieron a bien concedernos con anterioridad, acaso porque tampoco se pidieron como era menester. Se equivocaron también los que atentos a sus rezos se figuraron que eran ellos la causa de tan ardua renuncia; figúrense, unos hombres y mujeres curtidos a las espaldas del Curavacas, una porción de hombres y mujeres que soportaron sin un grito los más duros inviernos, divagando entonces sobre las consideraciones de un ministro.Nos equivocamos todos.El único animal que logró parar a la bestia, el único que logró compadecerla, fue el oso pardo. Y así lo atestigua otro de mis entrevistados a primeros de 1995, "El Toso", ganadero de Triollo: "Lo que más duele es que el oso sea mucho más importante que las personas que están viviendo aquí."

Cuando el médico de cabecera llegó a Lores para atender a una mujer que llevaba más de media hora inconsciente, y preguntó por qué no se le había llevado a la mujer a urgencia a Cervera, Carmen Luisa, otra ganadera valiente, otra protagonista, le interrogó: "¿Usted cree que en ese estado podemos atrevernos a moverla?". Y aún dijo más. Y aún dijo en una corta frase lo que los demás sólo se atreven a decir de puertas para adentro: "Aquí están mejor atendidos los animales que las personas".Tanto poder alcanzó el oso que, para fustigar la admiración de los más indecisos, la Fundación adquiere la casa de noble patio porticada en la localidad de Verdeña, símbolo de una fuerza política que dominó la comarca a primeros de 1900, el Carlismo, y hogar del ilustre paisano Barrio y Mier. [1] Creo que nadie amó más al oso y a la gente de esta tierra que el hombre que habitó la casa que ustedes se disponen ahora a abrir como museo.Ya quisiera yo, amigo Palomero, haberle visto al oso una vez en mi vida y defenderle con la misma fuerza con la que me propuse defender al hombre que por abajo se presta con resignación a seguir viviendo con las mismas premisas.Puede que mañana germine su labor, que bien merecido se lo tiene, y el oso nos traiga la panacea que tantos y tantos hombres nos negaron.

_______

Temas relacionados:
Personas citadas en el texto en la sección de "Protagonistas"NORTE DE CASTILLA (Valladolid)
que pueden encontrar en este blog.
¬ Mariano Ruesga, Sábado, 21/05/1994
¬ Fructuoso Diez, "El Toso", Domingo, 15/01/1995
¬ Carmen Luisa, Domingo, 30/07/1995

¬ Luis Angel Alonso, concejal del PP. Artículo "Comunicado", publicado en la sección "Fuente Cobre", en Diario Palentino", que integraremos en próximas fechas a este blog

[1] Para saber más: La aventura política de Matías Barrio y Mier, Froilán de Lózar, Núm 78 de la Institución Tello Téllez de Meneses, - Diciembre de 2008


Lo +visto el último año

Pueblos desaparecidos y despoblados (II)

El Santuario del “Carmen”

El descubrimiento del carbón

Usamos cookies que recogen datos sobre sus hábitos de navegación. Si continúa navegando consideramos que acepta su uso. OK Más información | Y más