Casas y hospederías


Vengo de visitar el convento de San Andrés de Arroyo, donde la priora, Delia Cajigal, hermana de los herreros de mi pueblo, Pepe y Conrado, que en su día me participó toda la historia que allí dentro se mueve, me comunica, en medio de las otras religiosas, la desaparición de la cabeza del patrono, una talla preciosa que algún experto en robos sacros cortó con destreza para que luzca hoy a escondidas, quién sabe dónde, lejos de aquellas tapias.


Sólo el silencio, especial y profundo que aquellos muros parecen transpirar a todas horas, es capaz de devolvernos la emoción. Por ese motivo, prometo volver para quedarme durante una larga temporada y escribir el libro de los libros en la nueva hospedería que las buenas artes de estas monjas han sabido proyectar por encima de la sala de visitas. A la izquierda, por uno de los pasillos que lleva a la salida, se encuentran las habitaciones con todo lo imprescindible para que descansen y mediten los huéspedes, aquellos que participan de la familiaridad, o los compromisos con los moradores del convento; al lado opuesto, otro largo pasillo nos conduce a dos grandes salones, cuya decoración hace volver tus ojos hacia el pasado de la finca y los consejos de su fundador. Tal vez, uno de los próximos libros que escriba, si esta obsesión no se pasa, trate de ellas, de sus devociones, de su agradecimiento (me cuenta una de las hermanas que ella entró allí con quince años), de su renuncia, del sacrificio que supone dejar el mundo abierto; de sus vidas, que son; que deben ser historias que alcancen a infundirnos muchas de esas creencias y ritos que lá sociedad moderna, imbuida por las nuevas y agresivas corrientes ha ido dejando un lado.

La montaña ha crecido en proyectos. En la misma carretera general Cervera-Potes, Amor y Mariano han dado vida a un nuevo proyecto, en Venta Morena. De Ventas sabía mucho nuestro poeta Paco Vighi que así inmortalizó la de Santa Lucía, y que, a punto supo encontrar mi amigo Gonzalo Alcalde Crespo.

"Esta es la venta de Santa Lucía;
para los caminantes un edén.
Es l0 mejor del valle de Pernía:
hay una buena moza; sirven bien.
Siempre hay aquí rumor de panderetas
y llega hasta el camino algún cantar
mientras pasan chirriando las carretas
de Potes, de Cervera, de Aguilar."


Un poco más atrás, en la casa rural de Polentinos veranea una familia de Jaén... La casa, hecha de piedra, al más puro estilo montañés, está situada a la entrada del pueblo, junto a la Iglesia del siglo XVI dedicada a Nuestra Señora de las Nieves.

Antes, voy hacia abajo, recibo la anécdota de un vecino de Herreruela, pueblo situado en el confín de la Castillería, mirando a Brañosera: "Un día -me cuenta Pedro, llegó un joven de Cervera preguntando por la familia de La Casona. (Ya no valen las fotos que remití al periódico hace años hablando de ella). Resulta que uno de los dueños, que al parecer no tenía intención de venderla, le pidió seis millones para que cejara en sus sus propósitos y aquél le aproximó tanto la cifra que no se atrevió a decir que no. Hoy la casa no es ni sombra de lo que fue, hablan de cincuenta millones enterrados en aquella estructura de porte soberbio, piedra labrada con estilo y la mejor madera...

Pero, quizá, el proyecto que evidencie mayor incertidumbre, sea el que se suscita al otro lado, en Camasobres, mirando al Peña Labra. La familia que trabajó con ahínco estos años de atrás para levantar un parador en Piedrasluengas, viene a Camasobres y adquiere la casa solariega de doña Juana. Cuentan los vecinos que después de un largo trato con sus hijos, la valoración ronda los veinte millones. Aquí, donde la -nieve borra todos los caminos; aunque el amor se alce como roca, la hija de Froilán anuncia la apertura de un hotel millonario (400 millones), una cifra ligeramente inferior a la que ya anunció qué invertiría en Piedrasluengas. Así las cosas, los pueblos se preparan para afrontar el próximo siglo con una cara nueva.

Cuando años atrás hablábamos de infraestructura deficiente, mucha gente no creyó en el proyecto. Hoy, la imagen va imponiéndose.

Una vez que el hogar está dispuesto, hemos de emprender un curso publicitario para llamar a los huéspedes, porque para nadie es un secreto que Palencia, a pesar de todo, sigue siendo la gran desconocida fuera.


Lo +visto el último año

Pueblos desaparecidos y despoblados (II)

El Santuario del “Carmen”

Guardo