La Saga de los Mier (III)

Antonio, Gregorio y Celestino



Aunque los libros de bautismo, matrimonios y defunciones de San Salvador de Cantamuda están plagados de nombres con el apellido Mier, tres son los Mier -de la misma familia-  que triunfan en México a lo largo del siglo XIX. Inicia dicha saga el financiero palentino Antonio Alonso Terán, que nace en Piedrasluengas en 1768 y emigra a Nueva España al final de la colonia, donde llegará a ser un miembro destacado del Consulado de Comerciantes de la Ciudad de México. 



Sus negocios crecen y se extienden por los puertos de Veracruz y Acapulco. Crece tanto y tan rápido que compra haciendas y fincas y su holgada posición le permite hacer préstamos a los primeros gobiernos de la República mexicana. Son los primeros años de la Independencia, de manera que, con aquel gesto, no solo impide la expulsión de los españoles decretada por esos gobiernos en 1827 y 1829, sino que se convierte en acreedor del Estado.

Su sobrino Gregorio fue su continuador a quien mandó en herencia ranchos, haciendas y numerosas fincas urbanas. En 1818, cuando contaba 22 años, emigra a México. Parece que había cursado estudios superiores. Se casó́ con su paisana Mariana de Celis y Dosal, hija de Mateo y Evarista.

En abril de 1849, los vecinos de Laredo (México), a través de su gobernador, trasladan al ministro su idea de establecer una nueva colonia a orillas del rio Salado, en los terrenos de la hacienda del Carrizal, propiedad de Gregorio. En 1850 éste cede el terreno, que en principio llevará su nombre y que terminará conociéndose como Nuevo Laredo.

Se han dado casos de gente que ha pulido toda la herencia sin pegar un palo al agua, no así Gregorio, que cuida y multiplica lo que recibe de su tío, por lo que se le conocerá allí como el "Rotschild mexicano, con buen motivo, ya que nuestro paisano controlaría en gran parte el sistema crediticio y financiero de México en la primera mitad del siglo XIX.

Para que se cumpliera aquel adagio de "O Iglesia, o mar, o casa real", su hermano Celestino, que hacía el número 9 se dedicó́ a la Iglesia y llegó a ser deán de la catedral de Toledo.

© Imagen: Santa María de Redondo, de la serie "la más bella canción", José Luis Estalayo.
© De la serie "La Madeja" en Diario Palentino, 2016

Lo +visto el último año

Pueblos desaparecidos y despoblados (II)

El Santuario del “Carmen”

Guardo